La guerra venezolana es un fraude
La guerra de Donald Trump contra Venezuela es realmente una estafa, ya que parece ser poco más que un intento de saquear los recursos naturales de la nación venezolana en nombre de la «liberación».
La guerra de Donald Trump contra Venezuela es realmente una estafa, ya que parece ser poco más que un intento de saquear los recursos naturales de la nación venezolana en nombre de la «liberación».
El bombardeo de Caracas por parte los EEUU reitera tres pilares fundamentales de la política exterior americana: la Constitución está muerta, la democracia es irrelevante y el «Estado de ley» no importa.
Consciente de los peligros de la tiranía de la mayoría, John C. Calhoun desarrolló la doctrina de la mayoría concurrente, que servía para limitar los poderes del gobierno.
La mayoría creen que los bancos centrales fijan las tasas de interés, en realidad estas son determinadas por las preferencias temporales de los distintos actores de la economía. La influencia de los bancos centrales sobre las tasas de interés acaba provocando ciclos de auge-caída.
Desde la guerra hasta los aranceles y la inflación, está claro que Donald Trump es un devoto discípulo de la ideología del estatismo y el intervencionismo. El hecho de que sea mejor que la atroz Kamala Harris no cambia esto.
Incluso Milton Friedman —que nunca apoyó el oro como dinero—, admitió que un sistema monetario basado en el oro «se cuidaría solo». En cambio, nuestro dinero es creado y manipulado por la mano politizada del gobierno y se basa en el robo.
Es poco probable que la última iniciativa de seguridad nacional del presidente Trump proteja a los EEUU de peligros externos. De hecho, las propias políticas internas de Trump están haciendo que este país sea menos seguro.
Según la narrativa, los indios americanos eran criaturas nobles víctimas de un genocidio perpetrado por colonos europeos rapaces o salvajes sedientos de sangre. La verdad es más matizada.
El Dr. David Gordon evalúa las recetas de política exterior «libertaria» de Murray Rothbard y David Freidman. Naturalmente, la visión de Rothbard —basada en los principios de la ley natural— está por encima del «pragmatismo» menos basado en principios de Freidman.
Desde la perspectiva austriaca, la crisis de 1893 ofrece lecciones clave, pero esta crisis tan trascendental no ha recibido toda la atención directa que merece.