Zimbabue ya no tiene dinero a largo plazo
Hace más de una década, Zimbabue se convirtió en sinónimo de hiperinflación. Aunque, afortunadamente, esa época ya ha quedado atrás, el banco central del país sigue aplicando políticas inflacionarias.
Hace más de una década, Zimbabue se convirtió en sinónimo de hiperinflación. Aunque, afortunadamente, esa época ya ha quedado atrás, el banco central del país sigue aplicando políticas inflacionarias.
Los EEUU no es el único país con un banco central fuera de control. Los brasileños están sufriendo las consecuencias de décadas de decisiones irresponsables por parte del banco central y del gobierno.
La posibilidad de que haya yacimientos de petróleo en aguas costeras de Jamaica ha llevado a algunos a afirmar que el hallazgo de petróleo sería, en realidad, perjudicial para la economía y el tejido social del país. El jamaicano Lipton Matthews discrepa de esa afirmación.
Los economistas convencionales creen que si el gobierno aumenta el gasto e inyecta dinero nuevo en la economía, la riqueza productiva vendrá por sí sola. Los economistas austriacos no están de acuerdo.
La opinión generalizada entre la mayoría de los economistas es que la deflación es tan perjudicial o incluso peor que la inflación. En realidad, la economía necesita la deflación ahora más que nunca.
La inflación no es un fenómeno neutro, sino un impuesto oculto, una distorsión de las señales empresariales y una fuerza que socava la confianza social.
Esto no es un ciclo de codicia. Es el orden espontáneo haciendo lo que siempre hace: encontrar el camino para sortear el obstáculo.
En 1971, cuando se rompió el último vínculo formal entre el dólar y el oro, no solo se derrumbó un sistema monetario.
A pesar del respaldo de algunos economistas del bando del libre mercado, la banca libre con reserva fraccionaria está condenada al fracaso, tal y como señaló Murray Rothbard.
Jonathan Newman estuvo presente durante la charla que dio uno de los gobernadores de la Reserva Federal y pudo hacer preguntas. Parece que no hay mucho más allá de la fachada tecnocrática de la Fed.