Patentes: el daño del monopolio intelectual impuesto
Una de las razones por las que caemos en la idea errónea de que las patentes son buenas para la sociedad es que sobreestimamos enormemente la importancia de la persona o empresa concreta que realiza un descubrimiento, sin ser conscientes de cómo el proceso de mercado —a través de sus diversos mecanismos, como los precios, el afán de lucro y la competencia económica— desempeña un papel clave en la innovación.