El marxismo cultural disfrazado de historia verdadera
Los historiadores académicos actuales han caído en manos de los marxistas culturales, por mucho que nieguen esta verdad evidente.
Los historiadores académicos actuales han caído en manos de los marxistas culturales, por mucho que nieguen esta verdad evidente.
Cuando alguien defiende el control estatal de los procesos económicos, está, por definición, planteando un argumento basado en la falacia ad baculum, la «apelación a la fuerza».
¿Es necesario el Estado? En la sección «Filosofía del viernes» de esta semana, el Dr. David Gordon sigue el razonamiento de Aeon J. Skoble, según el cual podemos prescindir del Estado, y considera que la lógica de Skoble tiene mucho de convincente.
Contrariamente a lo que sostienen los defensores de la Teoría Monetaria Moderna y sus aliados cartalistas, la emisión de dinero fiat llevada a cabo en la Massachusetts colonial en 1690 no supuso un hito en la historia monetaria en EEUU. Por el contrario, fue una estafa monetaria.
Los liberales clásicos radicales del pasado no eran tan ingenuos como para creer que unas palabras escritas en un papel impedirían los abusos del Estado central. Permitir que el Estado central tenga el monopolio del poder coercitivo es siempre un error.
Al igual que los luditas de hace dos siglos, los expertos dicen que temamos a la IA porque podría dejar a la gente sin trabajo y provocar desempleo masivo. Pero la IA no es una amenaza para nuestros empleos, a diferencia de la regulación que el gobierno impone con el pretexto de controlarla.
El caso Duke Lacrosse nunca habría llegado a las cortes si la policía y los fiscales a cargo del caso no hubieran mentido e infringido la ley en numerosas ocasiones. A continuación, presentamos una pequeña muestra de las mentiras que contaron.
Seguimos celebrando el centenario del nacimiento de Murray Rothbard, uno de los economistas más destacados del siglo XX y decano de la Escuela Austriaca de Economía.
En 2011, Paul Krugman hizo una famosa declaración en la que afirmaba que los EEUU podría reactivar su economía estancada si se preparara para una invasión de extraterrestres. Sin embargo, ¿provocaría la presencia real de extraterrestres una crisis económica?
Como demuestra la historia reciente, hay pocas cosas más valientes para un presidente que plantarle cara al «estado bélico» de Washington D. C., que no deja de acelerarse, agota la riqueza y exacerba los conflictos. Trump ha decidido ir en la dirección contraria.