Los tiempos cambian, los principios no
Lo que siguió al 9/11 fueron 25 años de destrucción sistemática de las libertades americana y la destrucción definitiva de la Declaración de Derechos, todo en nombre de la «seguridad» y el «patriotismo».
Lo que siguió al 9/11 fueron 25 años de destrucción sistemática de las libertades americana y la destrucción definitiva de la Declaración de Derechos, todo en nombre de la «seguridad» y el «patriotismo».
Todo esto ayuda a explicar por qué los rendimientos de los bonos a largo plazo están subiendo ahora a algunos de los niveles más altos que hemos visto en casi dos décadas.
A medida que la guerra con Irán y otros acontecimientos ponen a prueba la hegemonía de EEUU en todo el mundo, la realidad está obligando a los americanos a replantearse lo que antes daban por sentado.
Rainer Zitelmann, el que alguna vez fue defensor del capitalismo, lleva su defensa más allá de este mundo al analizar el capitalismo y los viajes espaciales. Lipton Matthews, en esta reseña de Nuevo capitalismo espacial, le da su visto bueno.
El drama continúa en los deportes universitarios —no en el campo, sino en las cortes— gracias a que los jueces aplican una ley antimonopolio que no permite a la NCAA hacer cumplir sus propias reglas.
Durante el mes de julio, el crecimiento interanual de la oferta monetaria se situó en el 8,62 por ciento. Esa es la tasa de crecimiento más alta en casi cinco años.
Leyes y políticas modernas de derechos civiles han mejorado la situación de un gran número de personas. Sin embargo, los beneficiarios no son las personas a las que el establishment de los derechos civiles afirma estar ayudando. Nadie entiende esto mejor que el gran economista Thomas Sowell.
El secretario del Tesoro, Bessent, afirmó recientemente que la deuda pública, que es verdaderamente desastrosa, en realidad no es un problema porque la superaremos gracias al «crecimiento». Eso es muy poco probable.
Cuando el gobierno regula o produce electricidad, afirma actuar en nombre de la conservación o para evitar el «derroche» por parte de los consumidores. Sin embargo, solo los mercados libres pueden decidir qué es «derroche» y qué no lo es.
Las sanciones de EEUU contra Cuba también están afectando los horarios de las aerolíneas y están perjudicando al sector aéreo.