Inflación y estadísticas: la economía las explica, no al revés
Las estadísticas pueden ser interesantes e informativas, pero solo si se pueden entender adecuadamente a través de una teoría económica sólida.
Las estadísticas pueden ser interesantes e informativas, pero solo si se pueden entender adecuadamente a través de una teoría económica sólida.
La belleza de la economía austriaca radica en que surge de la acción humana real y no depende de la construcción de modelos matemáticos abstractos destinados a reflejar la realidad.
Las estadísticas pueden ser interesantes e informativas, pero solo si se logran entender adecuadamente a través de una teoría económica sólida.
Al leer las obras de grandes pensadores de la economía austriaca, como Henry Hazlitt o Robert Murphy, se observa que gran parte
Murray Rothbard, al igual que otros economistas austriacos, creía que el uso intensivo de las matemáticas en el análisis económico perjudicaba la comprensión de la economía en lugar de mejorarla. Según él, eso no era ciencia, sino «cientificismo».
Las políticas económicas del gobierno reflejan ideas abstractas sobre cómo los agentes desearían que fuera la realidad. La praxeología no se rige por fantasías económicas abstractas.
La idea de que la IA pueda tomar el control de una economía es pura fantasía. Una economía de mercado no se compone de algoritmos que compiten entre sí, sino de conjuntos de precios que conducen al descubrimiento.
En un mundo caracterizado por una incertidumbre genuina más que por una previsibilidad mecánica, el razonamiento analítico ofrece una forma de certeza epistémica que la observación empírica por sí sola no puede garantizar.
Si la economía tuviera su propio unicornio, sería el bien de Giffen, ese bien que parece desafiar la ley de la demanda. Aunque los economistas han jugado con hipótesis sobre el bien de Giffen, en realidad encontrarlo es aún más improbable que avistar un unicornio.
En la economía austriaca, el «juicio» se refiere a la toma de decisiones en condiciones de incertidumbre. Dado que vivimos en un mundo incierto, todos recurrimos al juicio a la hora de elegir qué acciones llevar a cabo.