Imperialismo y la lógica de la guerra
Como cualquier otra empresa humana, la guerra es producto de la razón, el propósito y la elección. Un análisis adecuado de la guerra debe tener en cuenta los objetivos de sus artífices.
Como cualquier otra empresa humana, la guerra es producto de la razón, el propósito y la elección. Un análisis adecuado de la guerra debe tener en cuenta los objetivos de sus artífices.
Una diferencia importante entre la escuela austriaca y otras escuelas de pensamiento es el énfasis que ponen los austriacos en el comportamiento humano intencionado. El consumo de los individuos no es aleatorio, sino una acción intencionada impulsada por preferencias individuales subjetivas.
La Escuela Austriaca de Economía representa un enfoque metodológico heterodoxo de la economía que difiere significativamente de las enseñanza
Bob reacciona a las opiniones actuales de Bryan Caplan, argumentando que la historia del pensamiento económico es realmente importante, y que el enfoque misesiano de la praxeología es crucial.
La economía académica moderna se basa en las metodologías utilizadas para estudiar las ciencias naturales. Sin embargo, estas metodologías son inadecuadas para estudiar la economía, que debe basarse en el causal-realismo.
Hace unos años, compré un artículo único.
Uno de los puntos importantes que Carl Menger expuso en sus Principios de 1871 es que las personas ordenan sus preferencias, valorando unas cosas más que otras. Aunque parece un principio de sentido común, en realidad tiene importantes implicaciones para la teoría económica.
Hay numerosos críticos de la Escuela Austriaca de Economía, pero cuando se examinan de cerca sus descalificaciones, los propios supuestos expertos se equivocan. Los austriacos pueden hacer un mejor trabajo para aclarar las cosas.
El axioma de la acción es fundamental en el paradigma de la economía austriaca. Las personas actúan, y lo hacen a propósito. Ese conocimiento por sí solo nos permite construir todo un conjunto de teorías que explican la vida económica.
Los igualitaristas modernos restan importancia a la idea del libre albedrío, alegando que éste sólo es relevante si los individuos no tienen interferencias en sus elecciones.