No es de extrañar que los conservadores hayan redescubierto su amor por el poder federal

Aunque no es sorprendente, sí ha sido notable la rapidez con la que los conservadores americanos se han convencido de ignorar o excusar prácticamente todo lo que hace el régimen, siempre y cuando Donald Trump esté en la Casa Blanca. Esto incluye el déficit público galopante de la administración, la política monetaria inflacionista, la intensificación de las guerras en el extranjero, un creciente desprecio por el federalismo e incluso el aumento de los impuestos.

¿Existen constantes en economía?

A menudo observamos que dos datos, que se supone que no tienen ninguna relación, parecen tener una correlación muy alta. Lo que hace que la correlación sea aparentemente buena es que ambos muestran una tendencia al alza a largo plazo. Además, las fluctuaciones de los datos no parecen converger en torno a la tendencia, sino que simplemente parecen moverse en una dirección ascendente. Los estadísticos califican este tipo de datos como «no estacionarios».

El pánico de 1857: una visión austriaca

Los historiadores suelen considerar que la crisis de 1857 no fue provocada por acontecimientos económicos, sino políticos. Acontecimientos tan dispares como el fin de la guerra de Crimea en 1856, en la que participaron Inglaterra, Francia, Rusia y Turquía, la decisión de la Corte Suprema sobre el caso Dred Scott, la batalla sobre la esclavitud en el territorio de Kansas e incluso el hundimiento del SS Central America forman parte de los acontecimientos que se entrelazaron como causas de la crisis de 1857.