La doctrina de la mayoría concurrente de Calhoun
Consciente de los peligros de la tiranía de la mayoría, John C. Calhoun desarrolló la doctrina de la mayoría concurrente, que servía para limitar los poderes del gobierno.
Consciente de los peligros de la tiranía de la mayoría, John C. Calhoun desarrolló la doctrina de la mayoría concurrente, que servía para limitar los poderes del gobierno.
La mayoría creen que los bancos centrales fijan las tasas de interés, en realidad estas son determinadas por las preferencias temporales de los distintos actores de la economía. La influencia de los bancos centrales sobre las tasas de interés acaba provocando ciclos de auge-caída.
Desde la guerra hasta los aranceles y la inflación, está claro que Donald Trump es un devoto discípulo de la ideología del estatismo y el intervencionismo. El hecho de que sea mejor que la atroz Kamala Harris no cambia esto.
Incluso Milton Friedman —que nunca apoyó el oro como dinero—, admitió que un sistema monetario basado en el oro «se cuidaría solo». En cambio, nuestro dinero es creado y manipulado por la mano politizada del gobierno y se basa en el robo.
Es poco probable que la última iniciativa de seguridad nacional del presidente Trump proteja a los EEUU de peligros externos. De hecho, las propias políticas internas de Trump están haciendo que este país sea menos seguro.
Según la narrativa, los indios americanos eran criaturas nobles víctimas de un genocidio perpetrado por colonos europeos rapaces o salvajes sedientos de sangre. La verdad es más matizada.
Desde la perspectiva austriaca, la crisis de 1893 ofrece lecciones clave, pero esta crisis tan trascendental no ha recibido toda la atención directa que merece.
Cada vez son más las voces que reclaman que los americanos paguen indemnizaciones a los descendientes de los esclavos que vivieron en América. Sin embargo, los argumentos a favor de las indemnizaciones siempre han sido débiles e ilógicos.
Una parte agotadora de la vida moderna son los incesantes cantos apocalípticos de las élites intelectuales, académicas, políticas y mediáticas. El hecho de que sus predicciones de las últimas seis décadas hayan sido erróneas solo les lleva a redoblar el volumen de sus afirmaciones.
Tras la Primera Guerra Mundial, el papa Pío XI recordó a sus lectores que los gobiernos instituidos por los hombres nunca pueden ser perfectos, y que ni siquiera pueden ser buenos si descuidan la ley natural.