Inflación: más allá de los agregados
La definición convencional de inflación —como un aumento sostenido del nivel general de precios, medido mediante métricas como el Índice de Precios al Consumidor— domina el discurso económico, reduciendo el comportamiento humano a tendencias estadísticas. Los modelos neoclásicos y keynesianos enfatizan factores macroeconómicos —crecimiento de la oferta monetaria, shocks de demanda o presiones de costos— mientras ignoran en gran medida las acciones intencionales de los individuos.