La próxima recesión económica llegará muy pronto
La economía de los EEUU está enganchada al dinero fácil y a las tasas de interés artificialmente bajas. Las enormes expansiones crediticias no están «estimulando» la economía, sino destruyéndola.
La economía de los EEUU está enganchada al dinero fácil y a las tasas de interés artificialmente bajas. Las enormes expansiones crediticias no están «estimulando» la economía, sino destruyéndola.
Los economistas convencionales no logran explicar por qué el actual régimen de inflación y las intervenciones de los bancos centrales han tenido consecuencias económicas tan devastadoras. Comprender los efectos Cantillon es fundamental para entender la locura actual.
El equilibrio es un concepto imaginario que solo debería utilizarse con fines analíticos. Por desgracia, los economistas convencionales han afirmado que debería representar un estado deseable de la economía. Los economistas austriacos saben que no es así.
La cultura moderna de endeudamiento, —respaldada por las políticas expansionistas de la Reserva Federal—, no solo perjudica el desarrollo del capital, sino que también fomenta las preferencias a corto plazo, lo que debilita la estructura de la producción.
Desde la Gran Depresión, la mayoría de los economistas han afirmado que la clave para aumentar el crecimiento económico es reducir el desempleo. Sin embargo, aumentar la tasa de ahorro y construir una estructura de capital son las claves para el crecimiento —y la reducción del desempleo.
Los economistas keynesianos suelen afirmar que los superávits presupuestarios del gobierno equivalen al «ahorro nacional». Sin embargo, el ahorro real se utiliza para impulsar el desarrollo del capital, y los superávits del gobierno no tienen nada que ver con la estructura de la producción.
Un yate —como cualquier otro bien que se comercializa en el mercado libre—, representa innumerables intercambios que maximizan el valor y simboliza una industria que da empleo a miles de personas para proporcionar bienes y servicios a otros.
El asesor económico de Trump, Peter Navarro, ha condenado las inversiones multimillonarias de BMW en Carolina del Sur por ser «malas para nuestra economía.» Los comentarios reflejan un mayor desconocimiento de los bienes de capital por parte de los llamados expertos económicos.
Este episodio explora las implicaciones económicas de la deflación, desacreditando el temor generalizado de que la caída de los precios paralice el crecimiento económico.
Las tasas de interés a largo plazo están subiendo y no faltan explicaciones de los sospechosos habituales. Sin embargo, los expertos pasan por alto el papel de la preferencia temporal en la determinación del interés. Los austriacos no cometen ese error.