Siempre hay alguien que se entera primero
El poder político sobre los mercados no solo corrompe a las personas, sino que corrompe el propio sistema de precios.
El poder político sobre los mercados no solo corrompe a las personas, sino que corrompe el propio sistema de precios.
Esto no es un ciclo de codicia. Es el orden espontáneo haciendo lo que siempre hace: encontrar el camino para sortear el obstáculo.
Olvídate de la libertad. Lo que está de moda hoy en día en la política es la igualdad, pero no el tipo de igualdad que promueve la libertad, sino más bien el intento del Estado de imponer la igualdad de oportunidades y resultados. Al final, no conseguimos ni libertad ni igualdad.
El impuesto federal sobre la renta es la joya de la corona de un Estado social y bélico de gran envergadura.
Estados como California lo están experimentando en primera persona, a medida que las personas con altos ingresos se mudan a otros lugares debido al aumento de la presión fiscal y a la creciente incertidumbre presupuestaria.
Los populistas antimonopolio afirmaban que bloquear la fusión entre Spirit y JetBlue protegería la competencia y a los consumidores. Sin embargo, su iniciativa condujo a una intervención que reforzó precisamente el oligopolio contra el que pretendían luchar.
El sistema no se derrumba de golpe, sino que se va deteriorando poco a poco, a través de una pérdida constante del poder adquisitivo que los hogares ya están empezando a notar.
El Estado regulador es también la entidad que frena la competencia, reduce la cooperación económica y obstaculiza la generación de riqueza.
La baja tasa de natalidad en países occidentales como los EEUU se considera una crisis política. Sin embargo, si hay algún ámbito de nuestras vidas en el que el gobierno debería mantenerse al margen, ese es el de la maternidad.
La libre expresión no consiste en proteger el punto de vista personal de cada uno. Consiste en promover y proteger la libertad individual.