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La digitalización podría llevar la atención médica más allá de la «sanidad gubernamental»

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Etiquetas Salud

Las descalificaciones reductoras y perezosas de la posibilidad de implantar sistemas de libre mercado en la asistencia sanitaria, además de las trabas administrativas y legislativas impuestas por los organismos gubernamentales, han salido a la luz a raíz de la pandemia. Sin embargo, tratarlos no es el objetivo de este artículo; hay un número suficiente que puede abordar fácilmente las quejas habituales. Una de las repercusiones de la pandemia, especialmente relevante para el discurso político, es que ha hecho surgir una pregunta que nunca se había planteado tan ampliamente a escala mundial: ¿Qué hacemos ahora? Afortunadamente, el Dr. Pranavsingh Dhunnoo, defensor de la salud digital en Mauricio y experto en medicina, ofrece un punto de partida para este debate en su extraordinario libro Pandemic and Beyond:Our Healthcare System Should Turn Science Fiction into Science Fact.

Desde el principio, el Dr. Dhunnoo no se presenta como un libertario, ni pretende estar a favor de eliminar cualquier presencia del gobierno en la asistencia sanitaria. Se abstiene de politizar sus opiniones científicas. La tesis de su libro presenta un caso sencillo y destacado: la gran ola de digitalización que ha llegado a definir los primeros años del siglo XXI debería engullir las instituciones médicas de los pequeños países en desarrollo, no sólo para mejorar la calidad de la asistencia sanitaria prestada a los ciudadanos de estos estados, sino también para abolir lo que él describe como «la torre de marfil de la medicina, fuertemente custodiada por los profesionales médicos y que deja a los pacientes fuera de cualquier debate». Aunque el libro no se priva de hacer gala de los conocimientos casi enciclopédicos del autor sobre las innovaciones médicas y las crisis de los pacientes en todo el mundo, reconoce que el lector puede no poseer el mismo nivel de conocimiento y, por lo tanto, adopta un enfoque novedoso para comunicar mejor la ferviente fe del Dr. Dhunnoo en la asistencia sanitaria digital.

La evolución natural de la sanidad

En la sección I (así titulada), el Dr. Dhunnoo emplea la definición de salud digital del Medical Futurist Institute (MFI): «La transformación cultural de cómo las tecnologías disruptivas que proporcionan datos digitales y objetivos accesibles tanto a los cuidadores como a los pacientes conducen a una relación médico-paciente de igual nivel con la toma de decisiones compartida y la democratización de la atención.» Cita una frase del fundador del IMF, el Dr. Bertalan Meskó, que creo que corre el riesgo de convertirse en un tópico: los pacientes son el recurso más infrautilizado de la sanidad. Sin embargo, como se demuestra en el libro, el tópico se ha tratado sólo como eso, en lugar de como una directriz de mercado.

El Dr. Dhunnoo no pierde el tiempo y se asegura de que los pensamientos del lector no se desvíen inmediatamente o se queden fijados en países donde la asistencia sanitaria se considera sacrosanta o una causa perdida; nos lleva a los ejemplos de Kazajstán, Ruanda y Dinamarca, donde los gobiernos han comenzado a adoptar estrategias de salud digital a nivel nacional. Sin embargo, tiene mucho cuidado de no hacer recaer el problema sólo en los gobiernos; narra su encuentro con el Dr. Olzhas Abhishev, viceministro de Sanidad de Kazajistán. Durante su interacción, se destacó la falta de conocimientos digitales como un factor clave, especialmente en los países todavía en desarrollo, donde las notificaciones por SMS son el método preferido de comunicación entre médico y paciente.

El Dr. Dhunnoo concluye la primera sección con una estadística destacada que pone de manifiesto la necesidad de una transición más rápida a la sanidad digital tras la pandemia. Escribe: «Mientras la pandemia hacía estragos en 2020, las inversiones en empresas de salud digital sólo en Estados Unidos ascendieron a 1.400 millones de dólares. Semejante flujo de capital convirtió ese año en el que se batió el récord de inversiones en salud digital; casi el doble que el anterior año récord que fue 2018, cuando se recaudaron unos 8.100 millones de dólares.»

La ficción y la realidad

La segunda sección del libro es donde el lector encuentra el mencionado enfoque novedoso; yuxtapone una serie de escenarios crudamente realistas con ejemplos de la vida real en los que las cuestiones de la confidencialidad, la elección del paciente, las falsas alertas médicas y los tiempos de espera potencialmente mortales se abordan mediante el uso de productos y servicios ya existentes en el mercado y disponibles para los consumidores. Sólo por nombrar algunos:

  • Sólo en el mes de mayo de 2020 se puso en marcha el servicio de telemedicina de Mauricio, Abler Digital Health, para atender las necesidades de las comunidades locales, ofreciendo incluso consultas psicológicas gratuitas.
  • Dispositivos de diagnóstico portátiles que han sido utilizados por los pacientes, como el estetoscopio digital pediátrico de bolsillo StethoMe, el smartwatch HeartGuide de Omron y su monitor de presión arterial incorporado, y la app Corrie, desarrollada por el Centro Médico Johns Hopkins para pacientes cardiovasculares, que ha permitido reducir en un 52% el riesgo de que los pacientes vuelvan a ingresar en un hospital treinta días después de su último alta.
  • Talleres de impresión 3D operados por organizaciones no gubernamentales para producir equipos de protección personal, así como prótesis para personas necesitadas que se encuentran varadas en regiones rurales pobres. Por ejemplo, Refugee Open War imprimió prótesis en 3D en treinta y seis horas con un coste de producción de 50 dólares y las ofreció a los refugiados sirios. La impresión 3D también se ha utilizado para imprimir medicamentos; en 2020, FabRx lanzó la primera impresora 3D farmacéutica para fabricar medicamentos personalizados, la M3DIMAKER, que puede imprimir la medicación de un mes o veintiocho pastillas en unos ocho minutos.
  • El uso de la realidad virtual para mejorar el rendimiento quirúrgico y para una serie de otros fines terapéuticos: un estudio de validación clínica de la UCLA de 2019 descubrió que los participantes entrenados a través de la plataforma de Osso VR tenían un rendimiento quirúrgico general mejorado en un 230 por ciento en comparación con los entrenados con métodos tradicionales. Del mismo modo, se descubrió que los aprendices de ortopedia que utilizaron los simuladores de VirtaMed fueron un 20 por ciento más rápidos y causaron un 30 por ciento menos de daño al cartílago que los que se entrenaron en cadáveres.

Una vez expuestas las pruebas, el lector no tarda en preguntarse: ¿A qué se debe todo este alboroto? ¿Por qué no se aprovechan estos avances, especialmente en un periodo de la historia en el que son más necesarios?

Un paisaje regulado

La tercera y última sección del libro adquiere un tono más cauteloso; advierte a los lectores no sólo del peligro que suponen los historiales de los pacientes en los sistemas que aún se basan predominantemente en el papel, sino también de no subestimar las capacidades del paciente empoderado en la era digital. En cuanto a lo primero, el Dr. Dhunnoo aboga por el uso de la cadena de bloques (blockchain): un libro de contabilidad digital compartido, este sistema digital ofrece seguridad a través de la transparencia, además de eliminar prácticamente el riesgo de perder los registros de los pacientes. Cita los ejemplos de Estonia y los Emiratos Árabes Unidos, donde se está invirtiendo en la tecnología blockchain.

Cita los ataques de WannaCry en 2017 a sesenta y una instituciones del Servicio Nacional de Salud en el Reino Unido y al Hospital Universitario de Dusseldorf en Alemania en septiembre del año pasado como las desastrosas consecuencias de que las instituciones médicas no se adapten y dejen así a sus pacientes vulnerables al ransomware.

Y parece que el Dr. Dhunnoo se anticipa a los gritos de las masas que no todos los individuos podrán permitirse estos nuevos avances. Escribe:

También es cierto que no todos los pacientes pueden permitírselos, pero para los pacientes con enfermedades crónicas, estas herramientas pueden convertirse en una inversión para ayudar a controlar convenientemente sus constantes vitales. Además, las compañías de seguros pueden subvencionar estas herramientas para hacerlas más accesibles a los pacientes. Algunas investigaciones ya muestran que el 55% de los pacientes están dispuestos a compartir con las aseguradoras sus datos personales obtenidos a través de dispositivos tecnológicos.

Además, Dhunnoo esboza la historia del movimiento online #wearenotwaiting: la comunidad diabética lleva mucho tiempo esperando la llegada del «páncreas artificial», que administra automáticamente la insulina y el glucagón en la cantidad y el momento adecuados, evitando complicaciones fatales como el síndrome de la cama muerta. La frustración por las onerosas normativas médicas dio origen a este movimiento y a varios esfuerzos basados en la comunidad, como el páncreas artificial de código abierto, plataformas de debate como DiabetesMine y soluciones basadas en la nube como Tidepool.

El impulso que, según Dhunnoo, han cobrado las comunidades de pacientes en la pandemia se ha visto acrecentado en países con los sistemas sanitarios más sofisticados, como Alemania, debido a su incapacidad para adaptarse a la digitalización. El informe eHealth Monitor 2020 de McKinsey señala que

a pesar de la expansión de la infraestructura digital, la adopción se está retrasando. El informe reveló que en 2019, el 93% de los médicos en Alemania todavía se comunicaban con los hospitales en papel, mientras que el 44% de todos los centros sanitarios intercambiaban datos médicos por medios digitales, y muchos médicos y farmacéuticos ambulatorios siguen siendo escépticos con respecto a las soluciones digitales. Esto refleja la necesidad de una transformación cultural que forma parte de la salud digital.

Conclusión:

Para reiterar, el libro del Dr. Dhunnoo no es para ideólogos de cualquier forma, tamaño o nombre. Es sencillamente una carta de amor emocionada y magníficamente escrita a quienes tratan de mejorar la calidad de la asistencia sanitaria en sus contextos locales, nacionales y regionales. Se niega a doblegarse a la pretensión de que la asistencia sanitaria, aunque muchos sostienen que es un derecho humano, es algo que sólo el gobierno, de entre todas las instituciones, puede y debe proporcionar. En todo caso, Pandemic and Beyond sirve para recordar a los lectores (al menos a los dirigistas) que más allá del ámbito gubernamental se puede, y se debe, hacer más por ofrecer una asistencia sanitaria mejor y más eficiente a las comunidades locales.

Author:

Ayush Poolovadoo

Ayush Poolovadoo is a native of Mauritius and studies Politics and International Relations at Newcastle University.

Note: The views expressed on Mises.org are not necessarily those of the Mises Institute.
Image source:
Getty
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