Los aranceles destruyen la riqueza
El presidente Trump afirma que los aranceles crearon riqueza americana. La verdad es que los aranceles no pueden crear riqueza en absoluto, solo destruirla.
El presidente Trump afirma que los aranceles crearon riqueza americana. La verdad es que los aranceles no pueden crear riqueza en absoluto, solo destruirla.
El presidente Trump ha anunciado su intención de que el gobierno cree un fondo soberano. Por muy popular que sea la idea, choca frontalmente con la realidad del cálculo económico y pronto se convertiría en otro fondo para sobornos del gobierno.
Como Mises y otros economistas austriacos nos han recordado, el gobierno no puede «invertir» de forma rentable porque dirige fondos hacia empresas que no fueron elegidas por inversores voluntarios.
A medida que la administración Trump hace recortes reales a los programas federales, de repente los opositores al «despilfarro, fraude y abuso» descubren que Trump y Musk van en serio con lo de recortar el gasto. No es sorprendente que a los sospechosos habituales no les gusten los recortes.
Como demuestra la experiencia de Jamaica, los intentos del gobierno de ser empresario asignan mal los recursos, malgastan el dinero y obtienen malos resultados.
Como señaló Joseph Schumpeter, los mercados necesitan «destrucción creativa» para sobrevivir y avanzar. Sin embargo, la Ley del Mercado Digital (DMA) europea —aunque está redactada para proteger ostensiblemente la competencia— otorga a la economía digital una destrucción no creativa.
En este episodio de Radio Rothbard, Ryan McMaken y Tho Bishop están acompañados por Patrick Newman.
Algunos políticos de Texas han decidido que su «sabiduría» política puede sustituir a un sistema de precios de mercado en la producción y distribución de electricidad. Se avecina un fracaso.
Con la economía europea relativamente estancada y los niveles de deuda gubernamental subiendo a niveles preocupantes, es posible que algunos de estos países vean otra crisis de deuda como la que vimos en Grecia hace más de una década.
Una de las excusas para imponer aranceles protectores es proteger a las industrias nacionales emergentes. Sin embargo, este tipo de proteccionismo, en contra de la opinión popular, siempre deja a una economía en peor situación.