El gobierno debería disolverse
Los agentes del gobierno afirman que nos están protegiendo de enemigos, tanto extranjeros como nacionales. Si ese es el caso, entonces lo mejor que podrían hacer estos agentes sería acabar con el propio gobierno.
Los agentes del gobierno afirman que nos están protegiendo de enemigos, tanto extranjeros como nacionales. Si ese es el caso, entonces lo mejor que podrían hacer estos agentes sería acabar con el propio gobierno.
El presidente Trump acusó recientemente al New York Times de traición porque el periódico publicó algo que no le gustó. Por desgracia, Trump no es el único que califica de traición actos que ni siquiera son delictivos.
Perder el dinero, las tarjetas de crédito y los pasaportes en un taxi de la ciudad de Nueva York podría haber sido un desastre. Gracias a la confianza y la cooperación entre personas que no se conocían, esta historia tuvo un final feliz.
Nosotros no somos el gobierno, y el gobierno no somos nosotros. Esta abstracción oculta la verdad, enseñando a la gente a equiparar el Estado con «la sociedad», «el pueblo», «el bien común» y otros eufemismos.
Una objeción común al anarcocapitalismo es que solo el Estado puede ofrecer servicios de defensa viables a la población a través de la policía y las fuerzas armadas, ya que las agencias de defensa privadas tendrían un incentivo para estar en guerra constante.
A medida que la política domina cada vez más nuestras vidas y las generaciones jóvenes se desilusionan con razón de un sistema diseñado para estafarlas, es probable que veamos más violencia y caos. Estamos en un mal camino. Pero hay uno mejor.
Thomas Paine, quizás más que los «padres fundadores» oficiales de la nación, comprendió que el gobierno se deteriorará hasta convertirse en una tiranía a menos que aquellos a quienes gobierna estén atentos para evitar que eso suceda.
Cuando las aguas de las inundaciones de Texas se retiraron, políticos como Chuck Schumer tergiversaron los hechos sobre la tragedia para anotarse una victoria política. Lo correcto es examinar qué salió mal para evitar que tragedias como ésta vuelvan a ocurrir. Pero eso implica analizar los hechos reales.
A medida que estalla la última burbuja inmobiliaria, los vendedores de viviendas piden precios irreales por sus propiedades, mientras que los compradores esperan a que bajen los precios. Bill Pulte exige que la Fed baje las tasas de interés para reactivar el auge insostenible.
Los progresistas modernos creen que sólo se puede ser leal a la propia nación si se es leal al gobierno central. Sin embargo, la historia americana demuestra que la «nación» no es el Estado, sino la comunidad a la que uno pertenece.