Todo comenzó con Roger Garrison
La «Teoría general» de John Maynard Keynes era la «Biblia» de la economía, y Roger hacía de abogado del diablo.
La «Teoría general» de John Maynard Keynes era la «Biblia» de la economía, y Roger hacía de abogado del diablo.
Los keynesianos afirmaban que la estanflación —el aumento de los precios y las tasas de desempleo— no podía producirse. Sin embargo, se produjo una y otra vez, algo que los economistas austriacos habían predicho y explicado de forma coherente.
El plan del presidente Trump para «reconstruir» Ucrania tras la destrucción causada por la guerra con Rusia es una combinación de keynesianismo y capitalismo de amigos.
A. Mitchell Innes —un pionero del chartalismo— escribió el folleto «¿Qué es el dinero?» (1913), que encontró una audiencia crédula e ideológicamente afín en J. M. Keynes.
Aunque J.M. Keynes es probablemente el economista más influyente de nuestra época, su economía se basaba en la inflación, el estatismo y la planificación centralizada absoluta.
La ortodoxia keynesiana sostiene que los recortes en el gasto gubernamental reducen la «demanda agregada», y que una menor «demanda agregada» conduce a recesiones. Sin embargo, la experiencia económica nos muestra que se trata de una teoría errónea.
La «economía» keynesiana no solo es errónea; sus preceptos no solo se basan en falacias, sino también en mentiras. Dado que Keynes se autodenominaba «inmoralista», no debería sorprendernos que su economía también lo sea.
Aunque los economistas austriacos se han enfrentado a los teóricos monetarios modernos en términos económicos, no hay que olvidar que esta teoría promueve la gobernanza totalitaria.
Los keynesianos afirman que a través del «multiplicador», un país puede gastar hasta alcanzar la prosperidad. Todo lo que se necesita es que el gobierno grave, pida prestado, imprima dinero y gaste, y la prosperidad vendrá sola.
Lejos de ser una verdadera medida de la salud económica, el PIB es una estadística económica engañosa que da a entender que el gasto de los consumidores y del gobierno hace crecer la economía. Cuando el gobierno gasta, el PIB aumenta.