¿Por qué el encubrimiento de la CIA sobre el COVID?
El encubrimiento por parte del gobierno de los EEUU de los orígenes del virus del COVID que azotó al mundo en 2020 ya era bastante grave, pero ahora sabemos que la propia CIA estuvo involucrada.
El encubrimiento por parte del gobierno de los EEUU de los orígenes del virus del COVID que azotó al mundo en 2020 ya era bastante grave, pero ahora sabemos que la propia CIA estuvo involucrada.
A medida que el sistema médico socialista canadiense se va al traste, el gobierno promueve activamente el suicidio asistido por un médico como una forma de salvar el sistema y, al mismo tiempo, fomentar la «muerte digna».
El objetivo de la concesión de licencias médicas no es proteger a los consumidores, sino los intereses económicos de las organizaciones profesionales privilegiadas aliadas con las grandes empresas farmacéuticas.
Según la visión rothbardiana sobre las vacunas y la sociedad, ningún gobierno debería tener la facultad de obligar a nadie a vacunarse. Su seguridad es irrelevante para este argumento, aunque, sin duda, nos debe preocupar su seguridad para las personas.
Bob Murphy habla con el Dr. Keith Smith sobre una alternativa al cártel de los grandes hospitales y las aseguradoras.
Gracias a la intervención del gobierno, el sistema sanitario de los EEUU se ha ido deteriorando. Desafortunadamente, con cada retroceso en materia de salud, la receta es más intervención, lo que desencadena aún más crisis.
Socialistas y progresistas exigen que los EEUU adopte un sistema sanitario de «paga única» en el que el gobierno proporcione asistencia médica «gratuita». Sin embargo, la asistencia médica «gratuita» no es gratuita, ya que la atención médica consiste en bienes escasos que suponen un costo.
La película distópica y futurista Elysium retrata un futuro terrible en el que solo los ricos tienen acceso a la atención médica, mientras que los pobres sufren en un planeta superpoblado y contaminado.
Mientras los políticos descuidan la sanidad y se centran en sus propias relaciones públicas, los británicos de a pie sienten cada vez más el peso de sus propios problemas de salud internos.
Aplicando la lógica de Rothbard, la obligatoriedad de las vacunas constituye una violación de la propiedad de uno mismo, ya que impone de forma coercitiva intervenciones médicas a las personas, infringiendo así su derecho a controlar sus propios cuerpos.