En una economía, el valor se crea al sustituir circunstancias menos deseables por otras más deseables. Las personas organizan sus acciones y se coordinan entre sí de manera que puedan alcanzar los objetivos deseados. El libre mercado suele conducir a la prosperidad precisamente porque facilita el proceso de creación de valor en lugar de obstaculizarlo.
Las personas pueden crear valor para sí mismas al participar en un intercambio autista. El intercambio autista o se refiere a acciones que no tienen en cuenta a otras personas. Por ejemplo, decidir correr en una caminadora implica sustituir el tiempo libre y la energía gastada por los beneficios del ejercicio. Si alguien prefiere los beneficios del ejercicio por encima del tiempo libre y la energía gastada, entonces optará por realizar el intercambio y actuará en consecuencia. Por otro lado, si no valorara los beneficios percibidos más que el ocio, entonces no optaría por actuar de esa manera. Lo mismo ocurre al elegir entre recoger frutas para consumir durante una hora u optar por descansar durante una hora. Si el intercambio vale la pena, uno cambiará el ocio potencial por la capacidad de poseer y consumir frutas. Sin embargo, existen limitaciones inherentes con respecto a lo que uno puede lograr por sí solo, por lo que se requiere la cooperación interpersonal para alcanzar metas más complejas.
Los individuos de una sociedad rara vez producen por sí mismos todo lo que necesitan o desean. En cambio, realizan intercambios y utilizan un medio de intercambio para facilitar dichos intercambios. El intercambio autista requiere que un individuo considere que un acto le generará valor, pero el intercambio interpersonal voluntario requiere que dos o más partes involucradas en una transacción crean que se beneficiarán al realizar un trato. Si una de las partes cree que saldrá perdiendo, no participará en el intercambio si no existe coacción. Dado que el comercio permite a una persona alcanzar un conjunto de circunstancias más favorables de las que podría lograr por sí sola, tiene sentido que el individuo participe en una economía de mercado y comercie con otros. Mientras estas interacciones sigan siendo voluntarias, los intercambios mutuamente beneficiosos permitirán a todas las partes obtener más valor del que podrían producir por sí solas.
Las empresas son una característica distintiva de las economías exitosas. Si se dan los requisitos de mercado que son la propiedad privada y las transacciones voluntarias, las empresas se dedican a la creación sistemática de valor. Existe una gran variedad de empresas, pero todas se esfuerzan por utilizar los factores de producción y emplearlos para generar ganancias. Los factores de producción se adquieren a sus respectivos costos. Una empresa busca combinar, transformar, modificar o simplemente revender los factores de producción por un valor superior al costo en que incurrió. Si hay compradores dispuestos a adquirir el producto, la empresa genera ingresos. Si los ingresos superan los costos, se generan utilidades. Mediante el uso de los precios, las empresas facilitan procesos que generan valor y, como resultado, obtienen utilidades. Si no generaran valor, no encontrarían compradores dispuestos y, en cambio, incurrirían en pérdidas debido al uso subóptimo de sus factores de producción.
Sin embargo, la prosperidad no está garantizada. Desde los inicios de la historia de la humanidad, la coacción ha sustituido con frecuencia al intercambio voluntario. Si nadie quiere comerciar contigo, se puede recurrir a la fuerza para apropiarse de lo que se exige. Es incluso mejor si el uso de la fuerza se institucionaliza. Cuando se imponen reglas arbitrarias en lugar de las condiciones del mercado, los intercambios mutuamente beneficiosos ocurren con menos frecuencia. A menudo, los intercambios extractivos, en los que solo se beneficia una de las partes, se convierten en la norma. Los intercambios que destruyen valor proliferan en la sociedad, y el trabajo arduo se ve frustrado.
El mercado libre facilita intercambios mutuamente beneficiosos que generan riqueza donde de otra manera no existiría. Cuanto más se obstaculizan estos intercambios, más se ve mermada también la posibilidad de organizar los factores de producción de manera eficiente. El milagro del mercado solo puede existir bajo ciertas condiciones. Es importante que esas condiciones se mantengan en la medida de lo posible.