Biden y Janet Yellen impulsan una tasa impositiva mínima global. La UE está muy satisfecha.
Los globalistas saben que mientras los Estados soberanos tengan la capacidad de fijar sus propios tipos impositivos, los regímenes se verán tentados a realizar una «competencia fiscal» para atraer capitales. El remedio a este «problema» es una tasa impositiva mínima mundial.