¿Qué debería hacer la gente derrotada políticamente?

¿Qué debería hacer la gente derrotada políticamente?

06/19/2018Jeff Deist

¿Qué debería hacer la gente derrotada políticamente? ¿Debería resistirse al status quo político en todo caso o aceptar el espíritu de la cortesía civil y esperar a la siguiente elección? ¿Qué pasa si sus fortunas políticas están disminuyendo y es cada vez menos probable que prevalezcan políticamente? ¿Qué derechos y poder poseen las minorías políticas aparentemente permanentes (por ejemplo, los libertarios)? ¿En qué momento se permitiría una rebelión abierta en una supuesta democracia y cómo juzgamos la resistencia por principios frente a los frutos amargos de los perdedores políticos?

Además, ¿qué pueden hacer por derecho las mayorías políticas (a pesar de una oposición minoritaria estridente) y qué políticas no pueden alterarse independientemente del consenso mayoritario? ¿Qué despojos corresponden por derecho a los victoriosos políticamente y qué normas antiguas no deberían ser derrocadas?

Estas son preguntas difíciles en la época de Trump, especialmente desde que los gobiernos occidentales abandonaron hace tiempo las limitaciones constitucionales y el tópico del “estado de derecho” a favor de la gobernanza administrativa por medio de gestores burocráticos. La democracia, al menos la variedad de masas practicada en los modernos estados occidentales del bienestar, no proporciona respuestas satisfactorias. ¿Esos gestores no elegidos están obligados por la voluntad popular o no gran cosa? ¿Qué limita al estado?

Ludwig von Mises, un sólido teórico social además de su abrumadora obra en economía, ve estos problemas con claridad. A pesar de que (o tal vez porque) fue testigo de los estragos del combate real en la Gran Guerra, elige usar lenguaje bélico al describir los aprietos de las minorías políticas:

Fue el liberalismo el que creó la forma legal por la que el deseo del pueblo de pertenecer o no a un cierto estado podría conseguir una expresión, que sería el plebiscito. El estado al que quieren pertenecer los habitantes de cierto territorio tiene que determinarse por medio de unas elecciones. Pero incluso si se cumplieran todo las condiciones económicas y políticas necesarias (por ejemplo, aquellas que afectan a la política nacional con respecto a la educación) para impedir que el plebiscito se reduzca a una farsa, incluso si fuera posible sencillamente hacer una encuesta de los habitantes de todas las comunidades para determinar a qué estado quieren unirse y repetir esa elección cada vez que cambien las circunstancias, seguirían probablemente persistiendo algunos problemas sin resolver como posibles fuentes de fricción entre las distintas nacionalidades. La situación de tener que pertenecer a un estado al cual uno no quiere pertenecer no es menos onerosa si es el resultado de unas elecciones que si debe soportarse como consecuencia una conquista militar (…) Ser un miembro de una minoría nacional siempre significa que se es un ciudadano de segunda clase. (Cursivas añadidas)

El casi increíble rencor que rodea a la administración Trump demuestra precisamente lo poco que realmente aprecian la democracia incluso los occidentales ricos cuando no les gustan sus resultados. Las fuerzas contrarias a Trump se consideran de hecho conquistadas, sintiéndose de repente como ciudadanos de segunda clase en un país que pensaban que conocían (uno en el que un arco “progresista” inevitable elegiría, por supuesto, a Ms. Clinton). No aceptan a Trump como no aceptarían al jefe de una potencia extranjera hostil y ocupante. Pero rechazar el resultado de las elecciones es una posición extraña para los seguidores de Clinton, una candidata que frecuentemente hablaba con entusiasmo acerca de “nuestra sagrada democracia”.

Lo mismo puede decirse para el referéndum del Bréxit en Reino Unido y el creciente sentimiento antiinmigración en toda Europa continental, ambos escarnecidos como populismo siniestro y malintencionado frente a las nobles expresiones del “pueblo” ejercitando sus derechos democráticos. Pero el populismo es solo democracia pura y dura y los administradores tecnócratas están retratados correctamente como enormes hipócritas que usan la vía del apoyo democrático solo cuando va en la dirección de lo que planean hacer de todas maneras.

La democracia, lejos de generar compromiso y armonía, lanza a los estadounidenses unos contra otros al tiempo que crea una clase burocrática permanente. Todo esto es comprensible y predecible desde una perspectiva libertaria. Solo los libertarios hacen un alegato coherente contra los mecanismos democráticos y consideran la libertad frente al poder del estado como mucho más importante que el consenso mayoritario. La libertad no depende del voto, como dice el ilusorio dicho. La libertad (entendida correctamente como nada más y nada menos que la libertad frente al estado) es el máximo fin político.

Pero no vivimos en un mundo libre y la mayoría la gente no es ideológicamente libertaria. La mayoría la gente, aunque de forma mucho menos meditada, son (pequeños) demócratas como el propio Mises. En los años de entreguerras, tras el colapso de las monarquías europeas y el auge del nazismo en Alemania, Mises veía la democracia como el mecanismo social para evitar más guerras y derramamiento de sangre:

La democracia es esa forma de constitución política que hace posible la adaptación del gobierno a los deseos de los gobernados sin luchas violentas. Si en un estado democrático el gobierno ya no está actuando como quiere la mayoría de la población, no hace falta una guerra civil para poner en el cargo a los que están dispuestos a trabajar para atender a la mayoría. Por medio de elecciones y acuerdos parlamentarios, el cambio de gobierno se ejecuta suavemente y sin fricciones, violencia o derramamiento de sangre.

Casi 100 años después, podríamos preguntarnos si seguiría escribiendo hoy esas palabras, habiendo visto el desarrollo de los siglos XX y XXI. A posteriori, parecen inapropiadamente optimistas. Por supuesto, nunca lo sabremos e incluso el anarquista más doctrinario puede admitir que la democracia desempeñó un papel en el éxito de Estados Unidos y Occidente.

Pero ha habido bajas tanto literales como figuradas a lo largo del camino y más se harán evidentes en las próximas décadas. El consenso de la élite occidental, a favor del globalismo, un vago “neoliberalismo” y la socialdemocracia linda con impulsos nacionalistas y de ruptura. El si se permitirá la “democracia” cuando vaya contra el sentimiento de la élite es en buena medida una cuestión abierta y a la gente no se le engaña tan fácilmente diciendo que los proyectos globalistas son en todo caso democráticos.

Es muy importante entender que Mises veía la autodeterminación como el máximo fin político y por tanto argumentaba con vigor contra el universalismo y a favor de la subdivisión política cuando fuera necesario y viable. Reordenar las instituciones políticas creando unidades más pequeñas o abandonándolas del todo a través de la secesión era la respuesta de Mises a la pregunta de cómo podía protegerse a las minorías políticas. Los movimientos de ruptura eran la válvula de seguridad en la concepción de la democracia de Mises:

El derecho de autodeterminación con respecto a la cuestión de la membresía en un estado significa por tanto: siempre que se sepa, por medio de un plebiscito realizado con libertad, que los habitantes de un territorio particular, ya sea un único pueblo, todo un distrito o una serie de distritos adyacentes, ya no desean permanecer unidos al estado al que pertenecen ese momento, sino que desean, o formar un estado independiente, o unirse a algún otro estado, sus deseos tendrían que respetarse y cumplirse. Es la única manera viable y eficaz de impedir revoluciones y guerras civiles e internacionales.

En algún momento los estadounidenses de todas las inclinaciones ideológicas tienen que formularse una pregunta: si se cree realmente que el 30, el 40 o el 50% de la población es imposible de redimir, completamente inmoral, estúpida, fascista, racista o comunista, ¿qué debería hacerse? ¿Habría que matarlos? ¿Deportarlos? ¿Encerrarlos en campos de concentración? ¿Reeducarlos contra su voluntad hasta que voten correctamente? ¿Relegarlos a una casta inferior política, social y económicamente? ¿Tolerarlos, pero castigarlos en elecciones futuras?

¿O deberíamos escuchar a Mises y elevar la separación política, el federalismo y el localismo a los máximos principios políticos?

El gobierno de arriba abajo desde Washington no está funcionando y de hecho está deprimiendo a la gente y haciendo que tenga pensamientos impensables acerca de una guerra civil. El sentimiento a favor y en contra de Trump está destruyendo la cohesión social, el “derecho” real en cualquier sociedad. ¿Y por qué? ¿Por diferencias políticas entre los partidos que nunca levantan un dedo contra la guerra, el poder estatal, los subsidios o la Fed?

Hacen falta 70 millones de votos para controlar la Casa Blanca y el estado administrativo (profundo) puede estar fuera del alcance de incluso una abrumadora mayoría política. No importa dónde se esté ideológicamente, el riesgo de convertirse en una minoría política marginada crece cuando crece el poder del estado. Es hora de dejar de tratar de apoderarse de Washington y empezar a hablar de soluciones realistas de ruptura o federalistas, incluso bajo el paraguas de la continuación del estado federal. Las elecciones de 2018 y 2020 no resolverán nuestros problemas, solo los empeorarán. Al menos 50 o 60 millones de estadounidenses, un grupo mucho más grande que la mayoría de los países, se verá sin representación política y gobernado por un gobierno percibido como hostil, sin que importe de que candidatos o partidos ganen.

Si la ruptura parece impensable, también lo es la guerra civil. ¿Está grabado en piedra que 330 millones de personas deban vivir bajo una jurisdicción federal remota en todo caso y para siempre?

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El Medicare para todos copiaria las malas caracteristicas del sistema gubernamental del Reino Unido

El llamado New Deal Verde solo está relacionado tangencialmente con los problemas del clima.

Es mejor pensar que se trata de la lista de deseos de la izquierda, e incluye un derecho a vacaciones pagadas, puestos de trabajo del gobierno, obstáculos a la infraestructura y una expansión del ya quebrado sistema de Seguridad Social.

Pero el artículo más caro de la lista es «Medicare para todos», que es un plan inventado por Bernie Sanders para que el gobierno pague por todo.

¿Sería esta una buena idea? En una columna de Forbes, Sally Pipes del Pacific Research Institute explica que la atención médica administrada por el Estado en el Reino Unido tiene algunas características muy poco amigables.

Según un informe reciente del Royal College of Surgeons, casi un cuarto de millón de pacientes británicos han estado esperando más de seis meses para recibir tratamiento médico planificado del Servicio Nacional de Salud. Más de 36.000 han estado en colas de tratamiento por nueve meses o más… Considere cuánto tiempo se tarda en recibir atención en la sala de emergencias de Gran Bretaña. Los datos del Estado muestran que los hospitales en Inglaterra solo atendieron al 84,2% de los pacientes en cuatro horas en febrero... Los tiempos de espera para el tratamiento del cáncer, donde la puntualidad puede ser una cuestión de vida o muerte, también son demasiado largos. Según los datos de enero del NHS England, casi el 25% de los pacientes con cáncer no iniciaron el tratamiento a tiempo a pesar de una remisión urgente de su médico de atención primaria. ... Y tenga en cuenta que «a tiempo» para el NHS ya es de 62 días después de la referencia.

Si esto suena como el sistema de atención médica de la VA, tienes razón.

Ambos son administrados por el Estado. Ambos hacen que la gente espere.

Y ambos producen malos resultados. Aquí hay algunos datos del sistema británico.

Como era de esperar, a los pacientes británicos con cáncer les va peor que a los de los Estados Unidos. Solo el 81% de las pacientes con cáncer de mama en el Reino Unido viven al menos cinco años después del diagnóstico, en comparación con el 89% en los Estados Unidos. Solo el 83% de los pacientes en el Reino Unido viven cinco años después de un diagnóstico de cáncer de próstata, frente al 97% en Estados Unidos.

Tal como le dije a Simon Hobbs en CNBC hace muchos años.

La mejor parte de la columna de Sally es que ella explica cómo las fallas en el sistema del Reino Unido están siendo copiadas por Bernie Sanders y otros partidarios.

La crisis de salud de Gran Bretaña es el resultado inevitable de un sistema donde los decretos del Estado, no la oferta y la demanda, determinan dónde se asignan los escasos recursos. Sin embargo, algunos legisladores están armados para implementar precisamente este sistema en los Estados Unidos. La mayor parte del campo de candidatos presidenciales del Partido Demócrata, incluidos los senadores Kirsten Gillibrand, Kamala Harris y Elizabeth Warren, copatrocinaron el proyecto de ley «Medicare para todos» del senador Bernie Sanders 2017. Ese plan aboliría el seguro privado y pondría a todos los estadounidenses en un solo plan administrado por el Estado... Los británicos se enfrentan a largas esperas por una atención deficiente bajo el sistema de pago único de su país. Ese no es el tipo de modelo de atención médica que buscan los estadounidenses.

La conclusión es que Medicare para todos agravaría aún más el problema del pagador de terceros que ya afecta al sistema de atención médica.

Y eso significa una demanda cada vez mayor, costos crecientes e ineficiencias.

Solo hay dos formas de lidiar con la espiral de costos. Una opción son los enormes aumentos de impuestos, que darían lugar a una carga fiscal masiva de estilo europeo para los contribuyentes de ingresos bajos y de clase media.

Los contribuyentes en el Reino Unido soportan cargas más altas que sus contrapartes en los Estados Unidos, pero también sufren la segunda opción para lidiar con la espiral de costos, que es el racionamiento.

Algunos de los datos estaban en la columna de la Sra. Pipes.

Si desea más ejemplos (y algunos ejemplos horribles), puede hacer clic en historias de 2017, 2016, 2015, 2014, 2013 y 2012.

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¿Se unirán los Demócratas detrás de una nominación de Herman Cain?

04/04/2019Tho Bishop

Según varios informes, Donald Trump se está preparando para nominar a Herman Cain para ocupar uno de los dos puestos vacantes en la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal.

Cain, el ex CEO de Godfathers Pizza y un candidato presidencial amigable a los memes para el 2012, comparte varias similitudes con Stephen Moore, quien también fue nominado el mes pasado. Para su crédito, ninguno de los dos viene de la arena del pensamiento económico grupal que persiste entre muchos banqueros centrales. Ambos también deben su nominación a la fuerte relación personal que ambos tienen con Trump, por lo que la administración no está preocupada por sus pasadas críticas superficiales sobre la política de bajos tipos de interés que el presidente ha dejado claro que desea.

Si bien Moore ha sido muy criticado en los círculos de circunvalación desde su nominación, será interesante ver cómo los críticos de Trump manejan al Sr. Caín. Después de todo, él tiene la única cualidad que Elizabeth Warren y otros demócratas han escogido para enfocarse cuando se trata de un candidato a la Reserva Federal: no es un hombre blanco.

Desde hace varios años, Warren y otros demócratas han estado golpeando la mesa por una mayor diversidad en la Reserva Federal. Como una carta de 2016 dice:

Dada la relación crítica entre la política monetaria y las experiencias de los estadounidenses que trabajan arduamente, la importancia de asegurar que esas posiciones sean ocupadas por personas que reflejen y representen los intereses de nuestro diverso país no puede ser subestimada. Cuando las voces de mujeres, afroamericanos, latinos y representantes de los consumidores y la mano de obra se excluyen de las discusiones clave, sus intereses se descuidan con demasiada frecuencia.

Si el punto de vista de Warren y sus colegas es que simplemente el color de la piel y la experiencia son importantes para la Reserva Federal teniendo en cuenta los intereses de los estadounidenses en general, tendría sentido para ellos celebrar esta nominación. Aquí tendríamos al primer gobernador de la Fed afroamericana en varias décadas, que surgió de un entorno de clase trabajadora para convertirse en una historia de éxito estadounidense.

Si se nominara a Caín, cualquier otra cosa que no sea un gran aplauso de los demócratas solo destacará cuán superficial es el énfasis en la «diversidad» superficial.

La ironía adicional aquí es que el deseo de Trump de amontonarse con sus propios aliados en realidad sirve a los objetivos políticos de los grupos progresistas. Por ejemplo, Fed Up, una política de organización populista de izquierda que ha sido parte de un impulso mayor para enfatizar la «diversidad de la Fed», ha estado golpeando la mesa contra los aumentos de las tasas de interés durante años. En teoría, un gobernador Herman Cain que sea leal a la visión de Trump debe marcar las dos casillas más grandes que la organización ha estado promoviendo.

Por supuesto, existe una verdadera tragedia relacionada con este impulso superficial por la «diversidad», ya que es precisamente la política monetaria intervencionista defendida por políticos como Warren y grupos como Fed Up que causan un daño real a las comunidades minoritarias. Aunque el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, se tomó el tiempo de visitar la universidad históricamente negra de Mississippi Valley State en febrero, su discurso no resaltó cómo la política monetaria posterior a 2008 de la Fed ha perjudicado de manera desproporcionada a las comunidades negras debido a que es menos probable que los afroamericanos inviertan en un mercado de valores juiced. O cómo la burbuja de la vivienda alimentada por la Fed fue particularmente dañina para las comunidades negras.

Entonces, mientras que Herman Cain marca una casilla de diversidad para la Reserva Federal, es poco probable que él traiga la diversidad ideológica mucho más importante al banco central de Estados Unidos que se necesita desesperadamente. En el lado positivo, sin embargo, al menos no es Marvin Goodfriend.

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Las pérdidas no realizadas de los bancos pronto se realizarán

04/04/2019Doug French

El momento de la aparición de Jerome Powell en «60 Minutes», junto con Janet Yellen y Ben Bernanke, es curioso. Scott Pelley no hizo preguntas penetrantes, por lo que no se aprendió nada. Los presidentes de la Reserva Federal no saben cómo llegar al circuito de entrevistas. Bernanke apareció durante la crisis para asegurarle a la nación que el banco central puede y va a arreglar cualquier cosa y todo.

Donald Trump (también conocido como «Individuo 1») tuiteó en enero: «La economía está muy bien. Más personas que trabajan en los EE. UU. hoy que en cualquier momento en nuestra HISTORIA. ¡Los medios apenas cubren! @foxandfriends»

Las personas de GNS Economics, en su informe «Q-Review 1/2019», afirman, en contra del presidente, que «la recuperación económica mundial desde 2009 no ha sido real. Se ha logrado con deuda masiva y estímulo monetario, lo que ha creado una economía en la que no se aplican las reglas normales de la economía de mercado».

El énfasis del informe GNS es la fragilidad de la economía. La economía «es incapaz de valerse por sí sola sin un endeudamiento masivo y un estímulo monetario en curso».

Powell y los recientes giros en U de Draghi del BCE de vuelta al estímulo monetario apoyan esta noción. Si los bancos centrales existen para algo, es para mantener a los bancos comerciales en funcionamiento. Olvídese del pleno empleo y de una moneda fuerte, el trabajo de la Reserva Federal es mantener los bancos abiertos. Y, cuando las tasas se normalizaron o subieron el año pasado, ¿qué estaba haciendo con los balances bancarios de los Estados Unidos?

Wolf Richter en WolfStreet.com ofrece los aspectos más destacados del informe trimestral de la FDIC, y menciona un gran detalle: «Los bancos de EE. UU. Informan de $ 251 mil millones de "Pérdidas no realizadas" en inversiones de valores en 2018, el más desde 2008: FDIC»

Estas son «pérdidas de papel» hasta el momento y, como explica Richter, no afectan los resultados de los bancos. Richter escribe,

Las «pérdidas no realizadas» son pérdidas en valores que perdieron valor pero que los bancos aún no han vendido. En otras palabras, son «pérdidas de papel». Cada trimestre en 2018 trajo fuertes pérdidas no realizadas: T1: $ 55 mil millones; T2: $ 66 mil millones; T3: $ 84 mil millones; y T4: $ 46 mil millones.

Cuando las tasas de interés suben, los precios de los bonos caen. Todo se cerrará si los bancos pueden mantener los valores hasta su vencimiento y se reembolsarán en su totalidad. Sin embargo,

Si los bancos se ven obligados a vender esos bonos durante una crisis de liquidez, como sucedió durante la crisis financiera, las «pérdidas no realizadas» se convierten en pérdidas reales.

Richter señala que los bancos de Estados Unidos tienen casi medio trillón en los bonos del Tesoro de los Estados Unidos. Esa es una gran concentración de deuda que se extiende a un prestatario que en sus libros tiene una deuda de $ 22 billones. Los pasivos fuera del balance son múltiplos de esa cantidad y el déficit presupuestario del país se está ejecutando en un billón de dólares al año. La deuda del gobierno nunca puede ser pagada, solo refinanciada. Esto se conoce como finanzas Ponzi.

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El Sr. Wolf concluye,

Por lo tanto, sigue siendo un buen momento para ser un banco, especialmente porque las «pérdidas de papel» de $ 251 mil millones no necesitan incluirse en los ingresos netos. Pero las provisiones para pérdidas por préstamos están comenzando a indicar que el ciclo de crédito ha cambiado y que los bancos se están preparando poco a poco para la siguiente fase del ciclo.

La siguiente fase puede convertir esas pérdidas de papel en reales. La aparición de Powell en la televisión y el repentino cambio de política indican que el giro está cerca.

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Salarios: las visiones anticapitalista y procapitalista

04/01/2019George Reisman

[traducido y formateado de este hilo de twitter - ed.]

Presento dos teorías conflictivas sobre cómo aumenta el nivel de vida del asalariado promedio: la teoría predominante, anticapitalista, y la mía propia, pro-capitalista.

Tenga en cuenta que, en última instancia, todas las leyes se basan en la amenaza de matar a los infractores. Esa es la amenaza que se hace contra todos los que se resisten por la fuerza a un castigo menor, como pagar una multa o ir a prisión.

Por lo tanto, la teoría predominante de cómo aumentan los salarios es esencialmente que el Estado les dice a los empresarios y capitalistas, aumenten los salarios o los mataremos.

La teoría predominante de cómo se acorta la semana laboral es que el Estado le dice a los empresarios y capitalistas, acorten la semana laboral o lo mataremos.

La teoría predominante de cómo se elimina el trabajo infantil es que el Estado le dice a los empresarios y capitalistas, que dejen de emplear niños o sino los mataremos.

La teoría predominante de cómo mejoran las condiciones de trabajo es que el Estado le dice a los empresarios y capitalistas, que mejoren las condiciones de trabajo o los mataremos.

Ahora aquí está mi teoría:

Los empresarios y los capitalistas se esfuerzan continuamente por introducir nuevos y mejorados productos además de métodos de producción más eficientes. Ellos están obligados a hacer esto en virtud del motivo de lucro.

En la medida en que los empresarios y los capitalistas tengan éxito, la oferta de productos aumenta en relación con la oferta de mano de obra, lo que hace que los precios de los productos caigan en relación con las tasas salariales. Esto significa un aumento en el poder de compra de los salarios, es decir, un aumento en los «salarios reales».

A medida que aumentan los salarios reales, cada vez más trabajadores son puestos en una posición en la que pueden permitirse trabajar en trabajos que pagan menos pero ofrecen menos horas. De hecho, pueden permitirse el lujo de tomar reducciones en el pago en una proporción mayor que la reducción en horas. Los recortes salariales en mayor proporción que la reducción de horas hacen que sea rentable para los empleadores ofrecer horarios más cortos. Por ejemplo, en lugar de dos turnos de 12 horas, resulta más rentable tener tres turnos de 8 horas con salarios por hora más bajos.

A medida que aumentan los salarios reales de los trabajadores, no solo se acortan sus horas, sino que también disminuye la necesidad de una contribución financiera de sus hijos. Así, a medida que el capitalismo progresa, la edad a la que los niños van a trabajar aumenta. Desde 1780, ha pasado de 4 a más de 24 en muchos casos.

Además, a medida que aumentan los salarios reales de los trabajadores, se ponen cada vez más en una posición en la que pueden permitirse tomar trabajos que pagan menos pero ofrecen mejores condiciones de trabajo y, de la misma manera, se niegan a tomar trabajos que ofrezcan pobres condiciones.

Debido al auge de los salarios reales en los países capitalistas, los asalariados son rutinariamente capaces de rehusarse a aceptar trabajos con malas condiciones, excepto con una prima tan alta en las tasas de salarios que generalmente es mucho más barato para los empleadores pagar el costo de mejorar las condiciones.

En resumen, sin la intervención del Estado, el capitalismo opera para aumentar los salarios, acortar las horas, acabar con el trabajo infantil y mejorar las condiciones de trabajo.

Paso ahora a una breve reseña de los efectos de imponer la predominante, anticapitalista, de disparar armas de fuego, teoría de te-mataremos de cómo aumenta el nivel de vida del asalariado promedio.

La imposición de tasas salariales por encima del nivel de libre mercado causa desempleo. En la medida en que las personas obligadas al desempleo en un campo aumentan la oferta de mano de obra en otros campos, las tasas salariales en esos campos bajan. Se crea una desigualdad arbitraria en los salarios. Y las habilidades se desperdician.

El aumento forzoso de las tasas salariales en la parte inferior de la escala de habilidades, al igual que las leyes de salario mínimo, obliga a los trabajadores desplazados al desempleo. Estos trabajadores ya estaban ganando un salario por debajo del mínimo ahora prescrito y estar empleados en otro lugar requeriría un salario ilegal aún más bajo.

Reducir a la fuerza las horas reduce la producción y provoca precios más altos.Incluso si el salario por hora del trabajador promedio aumenta hasta el punto de dejar su salario semanal sin cambios, el aumento en los precios reduce su salario real. Las personas pobres son asesinadas a tiros para ser más pobres de lo que necesitan ser.

Negar a los padres la posibilidad de obtener una contribución financiera de sus hijos hace que las familias desesperadamente pobres sean aún más pobres.

La mejora forzosa de las condiciones de trabajo desvía el pago que se lleva a casa para pagar las mejoras y, por lo tanto, literalmente puede quitar los alimentos de las familias de los trabajadores pobres.

En resumen, los llamados benefactores no son, en absoluto, buenos obreros. Ellos son malvados. Tienen una mentalidad imperiosa tan alejada de la realidad como la de María Antonieta y actúan como tontos borrachos para instar al Estado a blandir sus armas, sin saber quién o qué podría ser alcanzado.

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Una razón por la que la izquierda moderna sigue ganando: Piensan a largo plazo

03/28/2019Ryan McMaken

El Instituto Mises destaca por publicar artículos que apoyan una serie de puntos de vista radicales, entre los que se incluyen, entre otros:

  • La abolición del banco central.
  • Reducciones radicales en el gasto militar y la acción militar en el extranjero.
  • Descentralización radical del poder político a través de la secesión, la anulación o un federalismo robusto.
  • Adopción del libre comercio sin restricciones.

Todas estas posiciones reflejan posiciones ocupadas por las escuelas liberales, aunque en el pasado, ya sea la Escuela de Manchester, los Anti-Federalistas Estadounidenses o la Escuela Liberal Francesa. En varios momentos y lugares, estos puntos de vista incluso se han encontrado con diversos grados de éxito.

Sin embargo, para el oído moderno, estos puntos de vista suenan increíblemente radicales, y los objetivos finales generalmente suenan sumamente improbables en un futuro próximo.

Y, sin embargo, aquí es donde los defensores de la libertad y el libre mercado generalmente toman un giro equivocado.

Por alguna razón, muchos no izquierdistas, ya sean libertarios, conservadores o los tímidos centristas, aceptan la idea de que una posición sobre política pública no debería expresarse a menos que exista la posibilidad de que pueda realizarse en un futuro muy próximo.

Escucho esto a menudo de los críticos y lo veo a menudo en la sección de comentarios en mises.org, o en las redes sociales. La rutina suele ser la misma:

  1. El autor expresa su apoyo a un cambio en la política pública que cambiaría significativamente el statu quo.
  2. Un lector expresa su acuerdo con el sentimiento.
  3. El mismo lector sostiene que lograr este objetivo es poco probable a corto plazo.
  4. El mismo lector luego afirma que uno no debería molestarse en expresar su apoyo a esta posición porque es poco probable que se realice en el corto plazo.

El sentimiento final usualmente se ve así: «Esa es una buena idea, pero no va a suceder, ¡así que olvídalo!» Otra variación es que «la gente no está de acuerdo contigo en este momento, y es inútil tratar de convencer a la gente de lo contrario, así que simplemente ríndete».

Rothbard: Lo que podemos aprender de los abolicionistas

Tenga en cuenta que en esta forma de pensar, la actitud es declarar inmediatamente la derrota y abandonar la meta porque lograr esta meta parece ser difícil. Por lo que puedo decir, esta es una actitud muy común.

Este tipo de derrotismo revolucionario ayuda a dar una idea de por qué los enemigos de izquierda tienden a adoptar un punto de vista pesimista y paranoico. Tienen problemas incluso para imaginar el éxito, y mucho menos para intentar lograrlo.

Esta actitud, por supuesto, es lo opuesto a la utilizada por una variedad de movimientos políticos exitosos, incluido el de los abolicionistas.

En un artículo para el Libertarian Review en 1968, Murray Rothbard examinó los métodos de los abolicionistas para obtener información sobre cómo perseguir objetivos políticos que parecen aparentemente imposibles al principio.

Rothbard notó que desde los primeros días del movimiento abolicionista, el objetivo final parecía inverosímil y extremadamente improbable. Por lo tanto, las únicas victorias inmediatas que fueron difíciles fueron pequeñas y poco sistemáticas.

Se impuso un método gradualista sobre los abolicionistas. Pero, como señaló Rothbard, el objetivo nunca fue gradualista. Siempre fue por la abolición inmediata y total:

William Lloyd Garrison no estaba siendo «poco realista» cuando, en la década de 1830, elevó el glorioso estándar de la emancipación inmediata de los esclavos. Su objetivo era el correcto, y su realismo estratégico se debía al hecho de que no esperaba que su objetivo fuera alcanzado rápidamente. O, como distingue el propio Garrison,

¡Urge la abolición inmediata tan fervientemente como podamos, lo hará, ay! Ser abolición gradual al final. Nunca hemos dicho que la esclavitud sería derrocada por un solo golpe; que debería ser, siempre contenderemos. (The Liberator, 13 de agosto de 1831)

De manera similar, para aquellos que desean una reducción radical del poder estatal hoy, deben adoptar una postura similar: mantener siempre el objetivo explícito y público del cambio radical, al tiempo que aceptan victorias pequeñas y graduales.

Rothbard cita a Aileen Kraditor quien escribe:

De la concepción del abolicionista de su papel en la sociedad se desprende que el objetivo por el cual se movió no era probable que se realizara de inmediato. Su realización debe seguir a la conversión de una enorme cantidad de personas, y la lucha debe tener lugar frente a la hostilidad que inevitablemente enfrentó al agitador por una causa impopular. ... Los abolicionistas sabían tan bien como sus críticos académicos posteriores que la emancipación inmediata e incondicional no podría ocurrir durante mucho tiempo. Pero a diferencia de esos críticos, estaban seguros de que nunca llegaría a menos que se agitara durante el largo período en el que era impracticable. ...

Haber eliminado la demanda de emancipación inmediata porque en ese momento era irrealizable habría sido alterar la naturaleza del cambio por el cual los abolicionistas estaban agitando. Es decir, incluso aquellos que hubieran aceptado gustosamente la emancipación gradual y condicional tuvieron que agitarse para lograr la abolición inmediata e incondicional de la esclavitud, ya que su objetivo era demostrar a los estadounidenses blancos que los negros eran sus hermanos. Una vez que la nación se había convertido en ese punto, las condiciones y los planes podrían haberse hecho. ...

Su negativa a diluir su eslogan «visionario» era, en sus ojos, eminentemente práctica, mucho más que el curso de los senadores y congresistas antiesclavistas que a menudo escribían cartas a los líderes abolicionistas para justificar su adaptación de las demandas antiesclavistas a lo que era posible. ...

Esta posición tiene el beneficio adicional de que, a medida que se obtienen pequeñas victorias graduales, presiona constantemente a los «moderados» y empuja a sus «medios» cada vez más en la dirección deseada. Rothbard continúa:

Desde un punto de vista estrictamente estratégico, también es cierto que si los partidarios de la meta «pura» no establecen esa meta y la sostienen en alto, nadie lo hará, y la meta nunca se alcanzará. Además, dado que la mayoría de las personas y la mayoría de los políticos se mantendrán en el «medio» de cualquier «camino» que se les ofrezca, el «extremista», elevando constantemente la apuesta inicial y manteniendo el objetivo puro o «extremo» en alto, se moverá los extremos más allá, y por lo tanto tirarán del «centro» más en su dirección extrema. Por lo tanto, elevar la apuesta al tirar del medio más en su dirección, en el tirón y arrastre ordinarios del proceso político, logrará más para ese objetivo, incluso en el corto plazo del día a día, que cualquier rendición oportunista de lo último principio.

Es importante aceptar victorias parciales, sin embargo, sin enviar el mensaje de que una victoria parcial es suficiente:

Desde nuestro punto de vista, la solución adecuada para este problema es una solución «centrista» o de «construcción de movimiento»: a saber, que es legítimo y adecuado defender las demandas de transición como estaciones en el camino hacia la victoria, siempre que el objetivo final de la victoria siempre se tiene en cuenta y se mantiene en alto. De esta manera, el objetivo final es claro y no se pierde de vista, y la presión se mantiene para que las victorias parciales o de transición se alimenten de sí mismas en lugar de apaciguar o debilitar el impulso final del movimiento.

Por lo tanto, supongamos que el movimiento libertario adopta, como una demanda de transición, un recorte general del 50% en los impuestos. Esto debe hacerse de tal manera que no implique que un recorte del 51% sería de alguna manera inmoral o impropio.De esa manera, el recorte del 50% sería simplemente una demanda inicial en lugar de un objetivo final en sí mismo, que solo socavaría el objetivo libertario de la abolición total de los impuestos.

Tenga en cuenta también que los abolicionistas reconocieron la importancia de «demostrar» la rectitud de su posición, y en que el público tenía que ser «convertido». A diferencia de los conservadores modernos y un gran número de libertarios, los abolicionistas no asumieron que aquellos que no estaban de acuerdo con ellos siempre estarían en desacuerdo con ellos. Sin embargo, no es raro escuchar, entre muchos conservadores y libertarios, el supuesto de que tratar de explicar a las personas lo correcto de la posición a favor de la libertad es una causa perdida. Para las personas que piensan así, la única esperanza es preservar el status quo el mayor tiempo posible, aunque obviamente es una batalla perdida. Se supone que la mera idea de expandir la popularidad y la prominencia de su posición es extravagante. No hace falta decir que un grupo ideológico que piensa así siempre será un grupo de perdedores.

Desafortunadamente, muchos en el lado de la libertad y los mercados libres han perdido completamente de vista el valor de la forma abolicionista de hacer las cosas. Esto lleva a cualquier número de vistas contraproducentes. Algunos sostienen que uno debe permanecer totalmente agnóstico ante todos los cambios de política, a menos que ese cambio produzca una victoria total e inmediata en todos los aspectos. Por lo tanto, escuchamos sobre algunos libertarios que se niegan a apoyar cualquier reducción de impuestos, siempre que la reducción de impuestos no sea una reducción de impuestos del 100%. Otro resultado desafortunado podría ser el silencio, en el que algunos afirman que no tiene sentido decir nada porque la victoria a corto plazo parece poco probable, por lo que es mejor rendirse ahora. Y otros no se molestarán con ningún tipo de activismo si la victoria requerirá más que unos pocos meses de esfuerzo.

Tenga en cuenta, por supuesto, que la izquierda moderna no piensa de esta manera.

Considere la cuestión de la atención de salud, por ejemplo. Durante años, los izquierdistas abogaron por una intervención gubernamental cada vez mayor en la atención médica. De hecho, Obamacare se había presentado originalmente en la forma de Hillarycare a principios de los años noventa. Esto se produjo después de muchos años de activismo a favor de la atención médica controlada por el gobierno.

Hillary Care fue derrotado, pero la izquierda continuó agitándose sin cesar por la «atención médica universal» de un tipo u otro. Tampoco se detuvo este esfuerzo cuando se adoptó Obamacare. Para muchos en la izquierda, Obamacare no era lo suficientemente universal. Entonces, cinco minutos después de que Obamacare se convirtió en ley, se ideó el siguiente paso para la izquierda: «Obamacare es un paso en la dirección correcta», dijeron, «¡pero el siguiente paso es ahora la atención médica de un solo pagador!»

Los defensores de un control gubernamental cada vez mayor del sistema de salud ni siquiera se saltearon. Inmediatamente después de lograr una victoria parcial, el impulso hacia la siguiente meta continuó sin cesar.

No es difícil ver por qué se considera a la izquierda como muy optimista y visionaria, mientras que a la derecha se la ve como a la deriva y sin ningún objetivo discernible. Mientras tanto, muchos conservadores y libertarios buscan constantemente una razón para rendirse y dejar de fumar, y animar a otros a hacer lo mismo.

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¿Cuántos economistas aún se equivocan sobre el valor subjetivo?

03/14/2019Per Bylund

El valor subjetivo no es objetivo. Suena obvio, pero la distinción se pierde en la mayoría, tanto académicos como profesionales.

La gente parece pensar que el valor subjetivo es simplemente la «voluntad de pagar» un precio de una persona. Bueno, no lo es. El valor subjetivo no se puede expresar en dólares y centavos, porque eso significaría simplemente que el valor subjetivo es una expresión en términos de poder de compra objetivo en el mercado.

Sin embargo, si el valor es subjetivo, ese poder de compra también se valora subjetivamente, en términos del valor subjetivo que puede proporcionar (a través de los bienes y servicios reales que el dinero puede comprar). Y, en cualquier entorno similar a un mercado, la voluntad de renunciar al poder de compra por un bien solo indica que la persona valora subjetivamente ese poder de compra (sin embargo, es apreciado por él/ella) menos que el valor esperado del bien que se puede comprar.

La disposición a pagar, expresada en dólares y centavos que a su vez pueden controlar los bienes y servicios, solo significa que el comprador espera estar mejor con el intercambio. En términos de la teoría del valor, puede que no haya conexión entre el valor de lo que se perdona y el que se gana a cambio, aparte de que se los valora de manera diferente (el primero es más alto que el segundo).

Los académicos deben saber que no deben confundir estas cosas, pero obviamente están bastante confundidos.

En lugar de pensar en el significado de lo que dicen, adoptan una taquigrafía práctica que se utiliza para obtener un monto en dólares en la valoración de un cliente. Esto tiene algún sentido desde la perspectiva de un profesional, donde la disposición de un cliente para pagar por el bien de uno es una estimación aproximada de lo que el precio del dinero podría cobrar por el bien.

Sin embargo, no es exacto, por lo que los modelos de emprendimiento sugieren que los empresarios deberían asegurarse de cobrar un precio más bajo que la voluntad de pago declarada del cliente (si es que se puede confiar en él).

Además, la disposición real a pagar depende de ofrecer el bien real junto con el argumento de por qué sería valioso para el cliente comprarlo.

En un tiempo y lugar diferente, y con mensajes diferentes, esta «disposición» cambia tanto en la forma en que el bien se evalúa subjetivamente como en las otras oportunidades disponibles para el cliente. Podría valorar una hamburguesa, pero valoro más un hot dog.

En consecuencia, si hay hot dogs, mi disposición a pagar por las hamburguesas es prácticamente nula; si no hay hot dogs a la vista, mi disposición a pagar por las hamburguesas puede ser significativa. ¿Ven cómo funciona esto?

La disposición de pago de una persona no tiene que ver con el valor [subjetivo] del bien en sí (es decir, la satisfacción experimentada o, en cualquier caso, la esperada), sino que depende de las alternativas disponibles. Los practicantes que son cuidadosos pueden obtener información de las estimaciones de la disposición a pagar. Pero sigue siendo una herramienta muy contundente, ya que lo que realmente importa es la valoración subjetiva de un bien y la valoración subjetiva de bienes alternativos (la comparación/compensación).

Que los académicos equiparen la valoración subjetiva con los precios monetarios objetivos debe considerarse una falta profesional grave. Para aquellos que están en el negocio de pensar cuidadosamente sobre las cosas, no hay lugar para confundir las cosas.

O, como en este caso, confundir (interpretar, realmente) un valor subjetivo por ser objetivo. Esto es inexcusable y debería descalificarlo de la academia.

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Escándalo de admisión a la universidad: más injerencias de los federales

03/13/2019Peter G. Klein

Al igual que con la investigación federal sobre el reclutamiento en el baloncesto universitario, el escándalo de admisiones a la universidad que se anunció ayer parece caer en la jurisdicción del FBI solo debido a los estatutos de fraude de correo electrónico y las leyes de chantaje federal que hacen que cada agravio o contrato de violación en un delito federal. Dicho de otra manera, si los padres ricos sobornaron a la Yale o la Stanford para que se llevaran a sus hijos, esto es entre las escuelas y sus empleados que aceptaron los sobornos, los niños y padres que mintieron en sus solicitudes, y posiblemente los otros niños que asistieron (o se les negó la admisión) alrededor de ese tiempo. ¿Por qué los contribuyentes estadounidenses financian esta investigación?

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Jeff Deist se une a TV Azteca para hablar de libre mercado y libertad

03/12/2019Jeff Deist

Durante un viaje reciente a la Ciudad de México, Jeff Deist pudo unirse a Sergio Sarmiento de la campaña de TV Azteca adn40 para una gran discusión sobre el significado de la libertad y el poder de los mercados.

La entrevista está disponible aquí.

El Instituto Mises ha estado emocionado de aumentar nuestro alcance en el mundo hispanohablante en los últimos años gracias a viajes como este, así como a nuestra creciente biblioteca de traducciones en español disponibles en Mises.org/es.

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Comentarios sobre la no entrevista del presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, 60 Minutes

03/12/2019Jeff Deist

Jerome Powell, presidente de la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal, apareció anoche en la revista de televisión 60 Minutes. Si estás deseando calorías vacías, míralo aquí. Toda la entrevista fue un ejercicio de bromas banales, por no mencionar mortalmente aburrido. Es lo que hemos llegado a esperar de los Presidentes de la Reserva Federal, nada que ver aquí, siga avanzando ...

Pero el Twitter financiero, incluida nuestra amiga Danielle DiMartino Booth, no se mostró impresionado:

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Por supuesto, esto era 60 Minutes y no Bloomberg o el Wall Street Journal . Fue una entrevista de puffball. ¿Pero es demasiado pedirle al hombre que tiene una gran influencia sobre nuestro bienestar financiero que le demos al pueblo estadounidense una importante entrevista en horario estelar? Regrese y escuche los debates presidenciales hace treinta años, o los viejos shows de Firing Line. No siempre estuvimos sujetos a versiones de dibujos animados de problemas de política. Si los estadounidenses no pueden, o no quieren, entender los conceptos básicos de la banca central, realmente tenemos problemas más grandes que los tecnócratas inexplicables en el banco central.

Algunas comentarios:

Primero, es evidente que el Sr. Powell ha desarrollado su propia marca de no hablar. A pesar de su charla de una Reserva Federal más transparente, sigue siendo un abogado que usa el lenguaje con cuidado hasta el punto de ofuscación. No es tan opaco y tan prolijo como Alan Greenspan, quien podría emitir durante varios minutos sin decir nada comprensible. No es tan rígido ni sospechoso como el siempre vigilado Ben Bernanke. No, Powell se parece más a Chance the Gardener en Being There: garantías monótonas de que «el crecimiento será saludable», la economía de los Estados Unidos está «en buena posición» y la Reserva Federal; debe ser «paciente» al evaluar las tasas de interés.

En segundo lugar, los reporteros hacen un trabajo excepcionalmente malo para cubrir a la Reserva Federal. No sabemos mucho sobre Scott Pelley en 60 Minutes, pero su idea de una pregunta difícil era si Trump tenía el poder de despedir a un presidente de la Reserva Federal (finalmente consiguió que Powell gritase «No» después de un poco de disimulo sobre el consenso legal). ¿Dónde estaban las preguntas sobre la flexibilización cuantitativa, la política monetaria más radical en la historia de la humanidad? ¿Qué tal el enorme balance de la Reserva Federal y si, de hecho, se desenrollará?¿Se puede crear dinero y crédito sin dañar la economía? ¿Puede el gobierno federal de los EE. UU. continuar pagando su deuda si las tasas de interés aumentan en el rango histórico promedio de 5-10%? ¿Es la inflación realmente tan baja como afirma el presidente Powell, o los compradores de comestibles saben mejor? ¿Qué hay de los riesgos morales involucrados en la reinvención de los mercados de equidad y vivienda? ¿O por qué no solo una pregunta casera sobre cómo se espera que los ahorradores de edad avanzada se administren cuando las tasas de mercado monetario y de certificados de depósito estén por debajo del 3%?

Estas son preguntas simples y esenciales que ayudarían a los estadounidenses a tener una idea de la confianza del Sr. Powell en el panorama general. 60 Minutes podría haber disfrutado de una primicia rara, trayendo el tema vital pero críticamente subexaminado de la política monetaria a una gran audiencia. Pero en vez de eso, escuchamos los puntos de vista de Powell sobre la crisis de opioides y la inmigración, y sus suaves murmullos sobre la muda inflación. Qué oportunidad perdida.

Finalmente, hemos escuchado versiones del mantra «cautelosamente optimista» tantas veces que comienza a sonar como un sedante. Alan Greenspan lo dijo a fines de los noventa y luego las acciones explotaron. Ben Bernanke no vio nada particularmente desfavorable en los mercados inmobiliario de EE. UU. en 2007. Janet Yellen cree que no tendremos otra crisis financiera «en nuestras vidas» (ella está en sus 70 años ...). Y ahora Jay Powell «no ve razón», la economía no puede seguir avanzando (a pesar de que recientemente dio marcha atrás en los aumentos de tasas y disminuyó agresivamente el abultado balance de la Reserva Federal). Y por supuesto eso es verdad hasta que no lo es.

La lección aquí es sencilla para todos los que la verán: los auges y los bustos están diseñados y creados por los bancos centrales, no por algunas manifestaciones misteriosas de los propios mercados. Se pueden remontar a políticas monetarias expansivas en el pasado. en 2019 vamos a tener diez años de auge, uno de los más largos de la historia de Estados Unidos. Si las cosas van al sur, como lo hicieron en 2008, la Reserva Federal tiene muchas menos herramientas a su disposición, y el mundo tiene mucha más deuda. Como nos recuerda el profesor Per Bylund, los banqueros centrales deberían dedicar más tiempo a aprender qué causa las burbujas en lugar de luchar para descubrir qué les reventó después del hecho.

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Los estadounidenses tienen mucho más espacio para vivir que los europeos

03/11/2019Ryan McMaken

En los Estados Unidos, los gobiernos locales continúan desempeñando un papel importante en la restricción de la cantidad de tierras de desarrollo y en la adición de costos al desarrollo de viviendas en forma de tarifas de desarrollo, zonificación, mandatos de materiales de construcción y mandatos de tamaño mínimo.

Sin embargo, la vivienda sigue siendo más barata en los EE. UU. en comparación con gran parte del mundo.

Según la OCDE, por ejemplo, el gasto en vivienda en los Estados Unidos es el 18 por ciento del ingreso disponible ajustado bruto. Es el tercero más bajo de la OCDE. Además, los costos de la vivienda en los EE. UU. según esta métrica son solo un 75% del tamaño de lo que son en Dinamarca y el Reino Unido. Los costos de los Estados Unidos son 78% del tamaño de los costos de vivienda en Italia.1

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Del mismo modo, la OCDE señala que en los Estados Unidos, hay en promedio 2,4 habitaciones por persona. Sólo los canadienses tienen más habitaciones por persona. En Suiza, España, Dinamarca y Japón, sin embargo, solo hay 1,9 habitaciones por persona. Eso es un quinto menos que el promedio en los Estados Unidos.2

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Y la cantidad de habitaciones no es la única medida por la cual los hogares de los Estados Unidos son más grandes. Según la BBC, el espacio en las casas de nueva construcción en el Reino Unido es menos de la mitad de lo que es en los Estados Unidos:

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Los estudiosos también han notado estas diferencias durante años. En su libro Living Wages Around the World: Manual for Measurement por Richard Anker y Martha Anker señalan:

El espacio en el piso es aún mayor en los Estados Unidos, donde los hogares en el percentil 20 de la distribución del ingreso de los hogares tenían 28,8 metros cuadrados por persona en 1985 y 33,5 metros cuadrados por persona en 2005, lo que implica unos 115 y 134 metros cuadrados respectivamente para una familia de ingresos más bajos de 4 personas.

En otras palabras, como muestra el gráfico de la BBC, la cantidad cuadrada para un hogar de bajos ingresos en los EE. UU. es similar al promedio general del espacio habitable en Francia.

El crecimiento en el tamaño del hogar también es mayor en los Estados Unidos. Según en State of the World 2004, los autores Brian Halweil y Lisa Mastny escribe:

Los Estados Unidos representan el caso extremo, donde las casas nuevas promedio crecieron casi un 38% entre 1975 y 2000, a 210 metros cuadrados (2.265 pies cuadrados) el doble del tamaño de las casas típicas en Europa o Japón y 26 veces el espacio vital de la persona promedio en África.

Y ciertas comodidades son más grandes en los Estados Unidos:

El tamaño promedio de los refrigeradores en los hogares de los EE. UU., por ejemplo, aumentó un 10% entre 1972 y 2001, y la cantidad por hogar también aumentó. El aire acondicionado ha tomado un camino similar: en 1978, el 56% de los hogares estadounidenses tenían sistemas de refrigeración, la mayoría de los cuales eran unidades de ventana pequeña; 20 años después, tres cuartas partes de los hogares de los EE. UU. Tenían aire acondicionado y casi la mitad eran grandes sistemas centrales.

La cantidad cuadrada tampoco es la única medida del espacio vital, como se señaló en Perspectives on the Performance of the Continental Economies editada por Edmund S. Phelps, Hans-Werner Sinn

Una parte considerable de la ventaja de los EE. UU. en las comparaciones de estándares de vida entre países debe provenir de un tamaño mucho mayor del promedio de unidades de hinchamiento estadounidenses, tanto por sus dimensiones internas como por la cantidad de tierra circundante. Las tres cuartas partes de las viviendas americanas consisten en unidades unifamiliares separadas y adjuntas. El área media de licencias en las unidades separadas es 1.720 pies cuadrados, con un promedio de extensión para todas las unidades unifamiliares de 0,35 (equivalente a un tamaño de lote de 100 por 150 pies o 1.394 metros cuadrados). Otra cifra que a los europeos debe parecerle imposible es que el 25% de las unidades unifamiliares estadounidenses descansen en lotes de un acre o más, equivalente a 4.052 metros cuadrados. Los datos disponibles, aunque irregulares para Europa, sugieren que la unidad de vivienda estadounidense promedio es al menos 50% a 75% más grande que la unidad europea promedio.

Estos factores deben considerarse cuando analizamos las comparaciones de ingresos disponibles entre países. El «ingreso disponible» nos informa sobre el ingreso en efectivo que reciben las personas, pero estas medidas nos dicen poco sobre algunas de las diferencias en el nivel de vida y el costo de vida, ya que varían de un lugar a otro. Por las razones que sean, los estadounidenses durante décadas han preferido intercambiar un costo de vida más alto en muchos casos por una mayor cantidad de espacio vital. No tiene que ser así. Los estadounidenses podrían haber preferido economizar en la vivienda para gastar más en otros gastos de subsistencia. Pero no lo han hecho. En cambio, muchos estadounidenses han optado por reforzar las políticas del sector privado y del sector público que producen unidades de vivienda más grandes.

  • 1. Este punto de datos incluye la vivienda de alquiler. Consulte: «Better Life Index, Edition 2017» https://stats.oecd.org/Index.aspx?DataSetCode=IDD
  • 2. Arancel = número de habitaciones dividido por el número de personas que viven en la vivienda.La OCDE declara: «Este indicador se refiere al número de habitaciones (excluyendo cocina, despensa/lavadero, baño, inodoro, garaje, consultorios, oficina, tienda) en una vivienda dividida por el número de personas que viven en la vivienda».
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