Ahora que la administración Trump ha intensificado las amenazas contra Irán, ya están circulando las justificaciones habituales para la guerra, incluidas aquellas que nos dicen que la intervención de los EEUU en países extranjeros tiene como objetivo difundir la democracia. Se nos dice que bombardear otros países podría impedir que regímenes malvados maten a su propio pueblo. Se nos dice que estamos haciendo algo bueno. Todo esto es, por supuesto, una mentira.
El verdadero objetivo de esta guerra siempre fue expandir la maquinaria imperial que es el Estado americano. Esta guerra enriquecerá a la clase política y al complejo militar-industrial, y todo ello a costa de la gente corriente, trabajadora y pacífica.
El principio fundamental del libertarismo
El libertarismo se basa en el sencillo principio de la no agresión —ninguna persona o grupo de personas puede usar la fuerza contra otra persona pacífica. Este principio se aplica por igual a las personas físicas, las empresas y los gobiernos.
Hay mucho que decir sobre el gobierno iraní. El gobierno iraní comete agresiones contra sus propios ciudadanos. Se trata de un régimen teocrático que viola brutalmente los derechos de sus ciudadanos día tras día. Pero la pregunta no debería ser si el régimen iraní es malvado. La pregunta debería ser si el Estado imperialista americano tiene la autoridad (moral) para forzar un cambio de régimen. No la tiene.
El ejército iraní no atacado territorio americano, ni un solo dron iraní había bombardeado una ciudad americana, ni un solo ciudadano iraní había atacado a los Estados Unidos, antes de la primera intervención de los EEUU. Los crímenes que el brutal régimen de Irán comete contra su propio pueblo no son crímenes contra el pueblo americano. Por lo tanto, los ataques americanos en Irán son actos ofensivos, actos agresivos, especialmente contra la población civil.
Apoyo a la intervención
Los partidarios del intervencionismo de EEUU suelen plantear un falso dilema que han repetido en innumerables ocasiones. O atacamos a Irán, dicen, o abandonamos el mundo a merced de tiranos con armas letales, lo que ellos consideran la postura aislacionista.
Este argumento es una falacia. La postura de los libertarios debería ser la del no intervencionismo, que es distinta de la postura del aislacionismo.
El aislacionista pretende retirarse por completo de los asuntos internacionales, incluidos el comercio y la diplomacia. El no intervencionista busca algo completamente diferente. El no intervencionista busca un compromiso pacífico y diplomático que sea totalmente voluntario. Cómo sería esto se puede ver en la antigua política exterior liberal clásica de neutralidad. Los Estados Unidos podría dialogar con Irán, comerciar con Irán e incluso condenar las atrocidades que el régimen iraní comete contra sus ciudadanos. El papel de un país libre debería ser servir de ejemplo de libertad y no imponerla a punta de pistola.
Conclusión
Los ataques americanos contra Irán no son esa noble cruzada que el Estado quiere hacerte creer. Se trata del imperialismo del pasado, con innumerables víctimas. La clase política, junto con el complejo militar-industrial, será la que más se beneficie. La guerra expande el Estado; siempre lo ha hecho y siempre lo hará. No más ataques ofensivos contra Irán.