Los colmillos del Imperio de los EEUU se están mostrando ahora no solo contra el pueblo cubano, sino también contra el pueblo americano. El Imperio ha emitido citaciones a dos ciudadanos americano —Medea Benjamin, fundadora de Code Pink, y Hasan Piker— exigiéndoles que proporcionen a los funcionarios del Imperio información detallada sobre un viaje que Benjamin y Piker realizaron recientemente a Cuba.
¿El propósito de su viaje? Ayudar al pueblo cubano, al que el Imperio ha condenado a la muerte y al sufrimiento como parte de su esfuerzo de seis décadas, continuo, interminable y perpetuo por lograr un cambio de régimen en la isla. El Imperio quiere sustituir el régimen comunista de Cuba —que, según el Imperio, supone una grave amenaza para la «seguridad nacional» de EEUU— por una dictadura pro-EEUU que obedezca a sus órdenes, muy al estilo del régimen de Fulgencio Batista que los revolucionarios cubanos lograron derrocar en 1959.
El establishment de la seguridad nacional de los EEUU nunca ha perdonado al pueblo cubano por haber hecho eso. Tampoco les ha perdonado jamás por instaurar un régimen que declaró su independencia del control imperialista de EEUU. Desde entonces, el Imperio ha sometido al pueblo cubano a un embargo económico despiadado y brutal que tiene como objetivo matarlo de hambre y enfermedad y empobrecerlo económicamente de forma severa, con la esperanza de que algún día se levante en una revolución violenta contra el régimen comunista de Cuba.
¿Por qué los funcionarios del Imperio tienen en el punto de mira a Piker y Benjamin? Porque ambos han violado supuestamente el querido embargo económico americano, vigente desde hace seis décadas, al viajar a Cuba y llevar suministros al pueblo cubano en un intento desesperado por ayudar a los cubanos a sobrevivir en lugar de morir a manos del Imperio de los EEUU.
En otras palabras, los colmillos despiadados y crueles del Imperio de los EEUU se dirigen tanto hacia fuera, contra el pueblo cubano, como hacia dentro, contra el pueblo americano.
Los ciudadanos americanos, que durante mucho tiempo han aceptado pasivamente el embargo de los EEUU contra Cuba, han sido testigos de los colmillos del Imperio contra los cubanos, pero rara vez han reconocido que esos colmillos también han existido siempre contra los ciudadanos americanos. Esto se debe a que la mayoría de los americanos han aceptado pasivamente las órdenes del Imperio de no viajar a Cuba ni gastar allí su dinero. La decisión de Piker y Benjamin de supuestamente violar el querido embargo del Imperio ha provocado ahora que este muestre sus colmillos hacia dentro, a la vista de todos los americanos.
Por supuesto, las citaciones federales no son una acusación penal federal, pero eso aún podría llegar en cualquier momento. Sin embargo, las citaciones son un mensaje que recuerda a todos los ciudadanos americanos: «Nosotros somos nuestros amos y ustedes nuestros siervos. No viajaran a donde les digamos que no viajen. No gastaran su dinero donde le digamos que no lo gasten. No ayudaréis a las personas a las que condenamos a la muerte, al sufrimiento y al empobrecimiento. Harán lo que se les diga, o los castigaremos».
Los funcionarios del Imperio saben que Benjamin y Piker deben ahora contratar abogados que les asesoren sobre cómo proceder. Los abogados cuestan dinero —mucho dinero—. Si Benjamin y Piker deciden responder a las preguntas del Imperio, los funcionarios americanos analizarán minuciosamente su testimonio con la esperanza de encontrar alguna mentira, lo que les permitiría acusarlos de perjurio. Incluso si deciden no responder a las preguntas del Imperio, amparándose en la Quinta Enmienda, el Imperio aún puede acusarlos de violar su querido embargo y bloqueo.
Esto es lo que he venido sosteniendo durante décadas: que el embargo de los EEUU. contra Cuba no solo es un acto ilegítimo de terrorismo patrocinado por el Estado contra la población cubana, sino que también constituye la destrucción de los derechos fundamentales del pueblo americano a la libertad económica, la libertad de viajar, la propiedad privada, la libertad de comercio, la libertad de contrato y la libertad de asociación.
Las acciones del Imperio contra Benjamin y Piker nos recuerdan lo que el Imperio le hizo al ciudadano americano Bert Sacks. Este cometió el audaz «delito» de violar las queridas sanciones del Imperio contra Irak en la década de 1990, que estaban matando, de forma deliberada, a decenas de miles de ciudadanos iraquíes, especialmente niños, en un intento fallido de cambio de régimen. Motivado por una crisis de conciencia, Sacks hizo lo mismo que supuestamente han hecho Benjamin y Piker. Viajó a Irak con medicamentos y otros artículos esenciales para ayudar al pueblo iraquí a sobrevivir a las acciones despiadadas y crueles del Imperio de los EEUU.
Los funcionarios del Imperio se volvieron locos ante la audacia de Sacks. Le impusieron una multa de 10 000 dólares y luego lo persiguieron con una obsesión digna de Ahab para cobrar el dinero. Para su eterno mérito heroico, Sacks se negó a pagar y se negó a permitir que le quitaran el dinero por la fuerza. Tras años de conducta obsesiva, maliciosa, despiadada y cruel por parte del Imperio contra Sacks, nunca le sacaron ni un centavo. Véase mi ensayo de 2012 «Bert Sacks; un héroe de nuestro tiempo».
Será interesante ver cómo les va a Benjamin y Piker bajo este mismo Imperio despiadado y brutal.
Publicado originalmente por la Future of Freedom Foundation.