Power & Market

La misión imposible de Kevin Warsh

Tras su confirmación como presidente de la Reserva Federal la semana pasada, Kevin Warsh recibió un claro recordatorio de los retos a los que se enfrenta el banco central. El recordatorio llegó en forma de un repunte mundial de los tipos de interés de los bonos del Estado. El repunte se produjo tras la subida de los precios del petróleo provocada por la guerra de Irán.

El aumento de los rendimientos de los bonos coincide con la noticia de que, según las estadísticas del gobierno (que se manipulan para subestimar la tasa real de inflación), los precios al consumo aumentaron un 3,8 % durante el último año, mientras que los salarios lo hicieron un 3,6 %. Esto significa que, aunque muchos americanos recibieron aumentos salariales nominales, sus ingresos reales (ajustados a la inflación) disminuyeron.

La caída de los ingresos reales es la razón por la que cada vez más americanos están agotando el límite de sus tarjetas de crédito o acumulan saldos elevados en ellas. Los elevados tipos de interés de esas tarjetas atrapan a muchos americanos en una espiral de deuda de la que no pueden escapar.

La «solución» del presidente Trump a los problemas económicos a los que se enfrentan muchos americanos es bajar los tipos de interés. Jerome Powell, a quien Warsh va a suceder como presidente de la Fed, se ha negado a bajar los tipos al nivel deseado por el presidente Trump. Esta es una de las principales razones por las que el presidente ha dicho que decidió no volver a nombrar a Powell.

La preocupación de que Warsh permitiera al presidente Trump dictar la política monetaria ayuda a explicar por qué solo un senador demócrata votó a favor de su confirmación.

La bajada de los tipos de interés podría reducir ligeramente los tipos de interés de las tarjetas de crédito y otros tipos que pagan los consumidores. Sin embargo, erosionará aún más el valor del dólar, lo que reducirá aún más los ingresos reales de los americanos y les llevará a endeudarse aún más.

La Fed también se ve presionada para bajar los tipos de interés con el fin de monetizar los más de 39 billones de dólares de deuda federal, una cifra que no deja de crecer. Antes de la guerra con Irán, se preveía que el gobierno federal gastaría 16 billones de dólares en los próximos diez años solo en intereses de la deuda nacional. Sin duda, esa cantidad ha aumentado debido a los miles de millones gastados en librar una guerra inconstitucional contra Irán.

La guerra de Irán ha perjudicado a las economías de todo el mundo y podría provocar una crisis de deuda global, ya que las perturbaciones están llevando a los gobiernos a incumplir el pago de su deuda. Estas perturbaciones también podrían poner en tela de juicio uno de los pilares del estatus del dólar como moneda de reserva mundial: el sistema del petrodólar, que vincula el dólar al petróleo.

Después de que el presidente Nixon rompiera el último vínculo entre el dólar y el oro, el entonces secretario de Estado Henry Kissinger negoció un acuerdo con Arabia Saudí por el que los saudíes utilizarían únicamente dólares para el comercio de petróleo a cambio del apoyo militar de EEUU. En los últimos años ha crecido el interés por cuestionar el petrodólar y el estatus del dólar como moneda de reserva mundial. Esto se debe en gran parte a la oposición al uso que hace el gobierno de los EEUU del estatus del dólar para respaldar sus sanciones.

Es probable que el fin del petrodólar y del estatus del dólar como moneda de reserva mundial provoque una inflación considerable, ya que la Reserva Federal inyectará dinero a toda costa en la economía para monetizar unos niveles de deuda federal cada vez mayores. La buena noticia es que esto podría provocar el colapso definitivo del Estado benefactor y de guerra y del sistema de dinero fiat que lo sustenta. Aunque las consecuencias a corto plazo de este colapso serán dolorosas, si aquellos de nosotros que conocemos la verdad logramos convencer a una masa crítica de personas para que apoyen el libre mercado, un gobierno limitado y una política exterior no intervencionista la crisis dará paso a una nueva era de paz, prosperidad y libertad.

Publicado originalmente por el Instituto Ron Paul. 

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