En defensa del especulador
En opinión de la mayoría de los analfabetos económicos, los especuladores no hacen el pan, no suministran medicamentos, se ausentan cuando se trata de trabajar en el taller, no enseñan matemáticas ni violonchelo. Por tanto, son parásitos de otros que sí suministran esos bienes y servicios cotidianos tan necesarios.