El dinero sólido en la Italia medieval
Pocos episodios de la historia monetaria ilustran mejor la teoría austriaca del dinero que la experiencia de la competencia entre monedas en la Italia medieval tardía. En una época de fragmentación política, con docenas de ciudades-estado acuñando sus propias monedas, los comerciantes y banqueros se enfrentaban constantemente al problema de en qué monedas confiar. De esta cacofonía, dos monedas alcanzaron prominencia internacional: el florín de oro de Florencia, acuñado por primera vez en 1252, y el ducado veneciano, introducido en 1284.