Una de estas cosas no es en absoluto como las demás
Aunque la gente pueda hablar del «negocio del gobierno», en realidad no hay forma de comparar ambos conceptos. Los negocios son voluntarios; el gobierno es coercitivo.
Aunque la gente pueda hablar del «negocio del gobierno», en realidad no hay forma de comparar ambos conceptos. Los negocios son voluntarios; el gobierno es coercitivo.
Los propietarios han utilizado herramientas IA para hacerse una idea más clara de las condiciones del mercado y los cambios en el mercado del alquiler. Naturalmente, el gobierno está tratando de poner fin a esta práctica bajo la falsa creencia de que dichas herramientas implican colusión.
La gente (incluida la mayoría de los economistas convencionales) da por sentado que solo la burocracia gubernamental puede ocuparse eficazmente de predecir desastres y alertar a las personas que se encuentran en peligro. Sin embargo, se trata de un ámbito empresarial.
Aunque muchos historiadores afirman que la esclavitud fue la única causa de la Guerra Civil, pasan por alto el papel que desempeñaron los aranceles en la creación de las divisiones económicas y políticas entre el Norte y el Sur antes de que comenzara la guerra.
La mayoría de la gente cree que el nuestro es un sistema sanitario de «libre mercado», pero nada más lejos de la realidad. Un verdadero sistema basado en el mercado, tal y como se explica aquí, sería menos costoso y estaría más orientado a la atención al paciente.
A trade deficit sounds like losing—buying more than you sell. Lucas Engelhardt on why that 200-year-old intuition is exactly backwards, and what a deficit actually means.
Tuition is up 1,200% since 1980. Enrollment is about to fall off a cliff. Peter Klein argues the real problem isn't any of the things people usually name.
A Nobel laureate says some markets are too repugnant to allow and need clever redesign instead. Sandy Klein has a simpler answer: repugnance is just a preference, and the price system already knows what to do with it.
Sociologists blame job instability. Legal scholars blame deregulation. Jeffrey Degner noticed all the clues point back to the same address: the Federal Reserve.
Thatcher, Clinton, Obama, Trump—everyone gets called a neoliberal, which is why most free-market economists say the word means nothing. Tho Bishop argues it names something precise.