Cómo la Fed socava la prosperidad
Los ciclos de auge-caída no son naturales en una economía de mercado, en contra de Keynes. En su lugar, el gobierno, mediante la manipulación monetaria, los crea —y luego los políticos culpan a los propios mercados.
Los ciclos de auge-caída no son naturales en una economía de mercado, en contra de Keynes. En su lugar, el gobierno, mediante la manipulación monetaria, los crea —y luego los políticos culpan a los propios mercados.
El pensamiento económico popular sostiene que el gasto de los consumidores es el motor más importante de la economía. En realidad, la demanda no puede existir sin que antes se suministre algo.
La banca de reserva fraccionaria permite a la Reserva Federal manipular la oferta monetaria, provocando auges y caídas. La banca central no es una defensa contra los ciclos económicos, sino una de sus principales causas.
Olvídate de las apuestas deportivas de Las Vegas por especulación temeraria. Cuando los funcionarios de la Fed hacen pronósticos, los mercados dan por sentado que son exactas. Sin embargo, como admite el propio Jerome Powell, los pronósticos son, en el mejor de los casos, especulativos.
Sea cual sea la situación, los CEO de los bancos creen que el Gran Golpe está a la vuelta de la esquina. Entonces llega la realidad.
Hollywood puede crear historias de la nada, pero cuando la industria cinematográfica crea malas inversiones, se produce una quiebra en el futuro.
A medida que la economía de EEUU se deteriore, prepárate para una oleada de nuevas quiebras. La Fed no puede sacar esta vez ningún conejo de su chistera monetaria.
Décadas de bajos tipos de interés han arruinado el ahorro en la economía de EEUU, y los bancos lo van a pagar caro.
Aunque actualmente el desempleo es bajo y la tasa de inflación ha descendido algo, la Bidenomía está desencadenando un auge que es insostenible. Ya sabemos lo que pasará después.
Este año se cumple el sesenta aniversario de la obra clásica de Murray Rothbard ¿Qué ha hecho el gobierno con nuestro dinero? Necesitamos tu ayuda para que llegue a manos de una nueva generación.