Power & Market

Una mala semana

La deuda del gobierno de EEUU tardó unos doscientos años en alcanzar el billón de dólares. En cambio, en menos de medio año se sumó un billón, lo que elevó el total de la deuda a los 40 billones de dólares que alcanzó la semana pasada. Según la Fundación Peterson, la deuda del gobierno de EEUU va camino de alcanzar los 50 billones de dólares en los próximos seis años.

A pesar de haber prometido reducir el gasto gubernamental en sus tres campañas presidenciales, el presidente Trump, con el apoyo de republicanos y demócratas del Congreso, ha seguido aumentando la deuda gubernamental.

La preocupación por el hecho de que, salvo un puñado de políticos en Washington, D.C., casi todos apoyaran el aumento de la deuda gubernamental, junto con la inquietud por los efectos de la guerra en curso con Irán, provocó un aumento en la tasa de interés de los bonos del Tesoro a largo plazo (lo que se conoce como ‘rendimiento’). Estos alcanzaron su nivel más alto desde junio de 2007 —poco más de un año antes del inicio de la gran recesión.

Tras el aumento de los rendimientos, el Departamento del Tesoro anunció el miércoles que comenzaría a comprar al menos el doble de la cantidad de bonos a largo plazo que había planeado comprar anteriormente, reduciendo así la oferta de bonos a largo plazo en un intento por bajar los rendimientos. La intervención del Tesoro redujo inicialmente los rendimientos. Sin embargo, al día siguiente, el rendimiento de los bonos del Tesoro volvió a subir.

El Tesoro y la Reserva Federal seguirán sintiendo presión para mantener bajas las tasas de interés. Esto se debe a que un pequeño aumento porcentual en las tasas de interés puede provocar un gran incremento en los pagos de la deuda en EEUU.

Al mantener los tipos de interés interestatales artificialmente bajos, la Reserva Federal y el Tesoro debilitan el valor del dólar. Esto, junto con el aumento vertiginoso de los precios del combustible como consecuencia de la guerra con Irán, es la razón por la que los salarios no están siguiendo el ritmo del aumento del costo de vida. Incluso muchos de los americanos cuyos sueldos están aumentando se están quedando atrás.

Esta erosión del valor del dólar es la razón por la que el 29 por ciento de los americanos ha recurrido en el último año a préstamos del tipo «compra ahora, paga después» para cubrir gastos como el alquiler y los alimentos. Otra consecuencia de la caída del valor del dólar es que, según una encuesta realizada por la empresa de finanzas digitales Achieve, el 53 por ciento de los americanos tiene saldos pendientes en sus tarjetas de crédito por gastos necesarios.

El historiador británico Niall Ferguson ha señalado que los imperios corren peligro cuando el gobierno gasta más en el pago de los intereses de su deuda que en la llamada seguridad nacional. Parece que la administración de Trump está respondiendo a este argumento con la peor solución posible. Está proponiendo un enorme aumento en el ya inflado gasto militar, asegurándose de que el gasto en «seguridad nacional» pueda superar los pagos anuales de intereses de la deuda pública. En lugar de destinar más recursos al complejo militar-industrial y a la intervención en el extranjero, el gobierno de los EEUU. debería enfocarse en reducir el gasto que provoca el crecimiento continuo de la deuda.

El estado de bienestar y guerra de América parece estar llegando a su fin. Es probable que la crisis económica que llevará al fin del sistema actual implique el rechazo del estatus del dólar como moneda de reserva. Esto provocará un colapso en el valor del dólar. En esta situación, los americanos tendremos la oportunidad de reemplazar el autoritarismo tanto del ala izquierda como de la derecha del partido único gobernante por el voluntariado en nuestra vida económica, nuestra vida personal y nuestras relaciones con otros países.

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