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¿El bitcoin usa mucha electricidad?

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Tags El Medio AmbienteMercado Financiero

Un optimista dice que el vaso está medio lleno. Un pesimista dice que el vaso está medio vacío. Y un escritor de Vox dice que, si bebes 60 vasos de eso en la próxima hora, te matará.

Un buen ejemplo es la reciente columna en Vox de Umair Irfan, advirtiendo de que la red Bitcoin ha causado un enorme repunte en el consumo de energía. Y aun así, el propio artículo de Irfan admite que incluso la estimación máxima (que podría doblar la cifra real) sugiere que Bitcoin solo usa en torno al 0,14% de la electricidad global. Parece algo injusto distinguir a Bitcoin e ignorar el 99,86% de las demás actividades que usan electricidad.

Maldades aparte, es verdad que Bitcoin usa una cantidad sorprendente de electricidad. Aunque las estimaciones son inciertas, Irfan cita cifras que sugieren que (a principios de diciembre) procesar una sola transacción requiere unos 250 kw/h de energía. (Para tener una referencia, es suficiente energía para soportar ocho días de una familia típica de EEUU). Otras estadísticas demuestran que (suponiendo que las cifras de uso de Bitcoin sean correctas) la red consume más electricidad que toda Serbia y que la electricidad usada para hacer funcionar la red Bitcoin es suficiente como para servir a casi 3 millones de familias en EEUU.

¿Pero qué sentido tienen este tipo de estadísticas? Wikipedia informa de que en junio de 2015 el sitio web Vox.com tenía 54 millones de visitantes únicos. Si esa gente hubiera dedicado su tiempo al voluntariado en lugar de a leer Vox, ¿podéis imaginar cuanta basura podría haberse recogido? ¿Cuántos árboles plantado? ¿Cuántos cuentos contados a niños?

Cuando aumenta el precio de Bitcoin (como pasaba cuando se publicó la noticia de Vox, aunque cuando escribo esto se está volviendo a venir abajo) se dispara el uso de electricidad. Por diseño, se añade un nuevo “bloque” (que tiene 1MB de tamaño) a la “blockchain” (que es el registro que incluye todas las transacciones de Bitcoin desde su lanzamiento en 2009) cada diez minutos. Si el precio del Bitcoin es suficientemente alto como para atraer a más personas para que entren en el sector con sus computadoras para “minar” bitcoins, el protocolo ajusta automáticamente la dificultad de los problemas computacionales necesarios para “resolver” un bloque nuevo y ser recompensado apropiadamente con bitcoins. (Para más información sobre cómo funcionan Bitcoin y su “minería”, ver la guía gratuita de la que soy coautor).

Pero si preguntamos ¿”Merece la pena” usar tanta electricidad para tener Bitcoin?, la respuesta es “Depende de si piensas que la red Bitcoin es valiosa”. Si, supone mucha electricidad dar energía a las computadoras para que hagan tantos cálculos, pero es este mismo sistema el que asegura la integridad del protocolo Bitcoin. Cuando se dispara el precio, no queremos que algunos inversores ricos entren cómodamente con poderosas computadoras y se apropien de toda la red. Así que sí, hay un sentido en el que todo este proceso informatizado (y el consiguiente consumo de electricidad) es un “desperdicio”, pero solo de la misma forma que es un “desperdicio” que los seres humanos pusieran tanto acero y cemento en las primeras cajas fuertes bancarias.

En una sociedad libre hay una presunción general de que las señales del precio del mercado guían a los empresarios para dirigir los recursos a las líneas correctas. Así que si es rentable usar tanto poder informático para minar nuevos bitcoins tenemos una evidencia obvia de que la actividad lo “merece”. Pero hay dos advertencias a este principio general.

Primero, podría preocuparnos que Bitcoin esté en una burbuja. Y, de hecho, cuando escribo esto, el precio ha bajado en torno a un 50% de su máximo histórico (y reciente). La introducción de mercados de futuros en Bitcoin debería ayudar a coordinar estas actividades a largo plazo, pero, aun así, el precio volátil del Bitcoin nos debería hacer más comedidos cuando comentamos lo que nos está contando “el precio de mercado” acerca de la criptodivisa. En este sentido, al final es la gente que invierte su propio dinero en comprar nuevas vetas mineras (y pagar facturas eléctricas exorbitantes) la que tiene más que perder si el precio del Bitcoin se estrella y hace que no sean rentables sus operaciones.

Segundo, a críticos como nuestro autor de Vox les preocupa que el consumo de electricidad contribuya al cambio climático, porque nos falta un “impuesto al carbono” y por tanto los mineros del Bitcoin no están internalizando los verdaderos costes sociales de sus actividades.

En otro lugar he criticado la defensa de un impuesto al carbono, tanto por razones conceptuales como pragmáticas (ver, por ejemplo, mi artículo en el Cato, en colaboración con dos científicos del clima). Así que me limitaré a discutir la afirmación de que la energía en general, y la electricidad en particular, tiene un “precio bajo” debido a las preocupaciones por el cambio climático.

Sin embargo, donde deberíamos estar de acuerdo el autor de Vox y yo es en el daño de las subvenciones públicas a la electricidad. Por ejemplo, aparentemente hay una industria granjera de minería de Bitcoin en Venezuela, porque (a) la divisa emitida por el gobierno está en hiperinflación mientras (b) el gobierno subvenciona la electricidad de tal manera que es casi gratuita.

Así que si los escritores en Vox y otras revistas quieren unirse a nosotros en reclamar un gobierno más pequeño (en esta dimensión), agradecemos su apoyo.

Originalmente publicado por el Institute for Energy Research

Robert P. Murphy is a Senior Fellow with the Mises Institute and Research Assistant Professor with the Free Market Institute at Texas Tech University. He is the author of many books including Choice: Cooperation, Enterprise, and Human Action (Independent Institute, 2015) which is a modern distillation of the essentials of Mises's thought for the layperson. Murphy is co-host, with Tom Woods, of the popular podcast Contra Krugman, which is a weekly refutation of Paul Krugman's New York Times column.

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