La Fed y sus tasas «neutras»
Las tasas de interés deben ser determinadas por el mercado, de acuerdo con sus necesidades, para funcionar de manera eficiente y distribuir eficazmente los recursos financieros de la sociedad.
Las tasas de interés deben ser determinadas por el mercado, de acuerdo con sus necesidades, para funcionar de manera eficiente y distribuir eficazmente los recursos financieros de la sociedad.
Milton Friedman y los monetaristas creían que las fluctuaciones en la oferta monetaria causaban los ciclos económicos de auge y caída. Su solución —mantener un crecimiento monetario lento y constante— seguiría provocando ciclos económicos.
A través de su monopolio coercitivo sobre la creación de dinero, el gobierno se dedica constantemente al robo silencioso mediante la inflación, todo ello en nombre de la «estimulación» de la economía.
Según los economistas convencionales, la inflación favorece el crecimiento económico, mientras que la deflación lo perjudica. Sin embargo, los economistas austriacos señalan que, en gran parte de la historia de los EEUU, el crecimiento económico ha ido acompañado de deflación.
Economistas convencionales han justificado la creación de la Fed alegando que una economía en crecimiento —especialmente el sistema bancario— necesita una moneda «elástica». En otras palabras, la economía «necesita» al menos cierta inflación. Los economistas austriacos saben que no es así.
El precio del oro se ha disparado esta semana. Sin embargo, la creación de dinero no figura como causa.
La inflación no se limita a un aumento de los precios. Se trata de cómo los aumentos injustificados de la oferta monetaria provocan transferencias de riqueza de los menos favorecidos a las personas más cercanas a las nuevas inyecciones de dinero en la economía.
La inflación no va a desaparecer pronto y está devastando a la clase media americana. Por desgracia, nadie en Washington está interesado en hacer lo necesario para revertir esta lacra.
La decisión de Nixon en 1971 no solo cerró la ventana del oro —sino que abrió la puerta a un futuro fiat de inflación perpetua, burbujas de activos, riesgo moral y disfunción económica crónica.
La Corporación Federal de Seguros de Depósitos (FDIC) es ampliamente considerada como un pilar de la estabilidad financiera, pero en realidad es una señal de advertencia que confirma la fragilidad sistémica.