El gobierno australiano culpa a los minoristas de alimentación por la inflación
En 2024, el Senado australiano abrirá una investigación sobre Coles y Woolworths, los dos mayores minoristas de alimentación del
En 2024, el Senado australiano abrirá una investigación sobre Coles y Woolworths, los dos mayores minoristas de alimentación del
El colectivismo no es una ideología peligrosa sólo por su mala economía. También es peligrosa porque sus practicantes se dan cuenta de que la única forma de aplicarla es mediante la violencia descarada, y no tienen reparos en emplearla para salirse con la suya.
Muchos think tanks económicos sostienen que el gasto en defensa nacional beneficia a los americanos en general. Pero no es así. La idea de que el gasto militar «refuerza» la economía es otra fábula keynesiana.
Cuando alguien esgrime el argumento de las «carreteras» para justificar la presencia del gobierno, no señala que el producto final del gobierno es deficiente y a menudo un peligro para las personas que utilizan esas carreteras. Hay una forma mejor.
Puede que estemos gobernados por élites incompetentes, pero ni siquiera ellas nos han quitado el libre albedrío y la capacidad de pensar por nosotros mismos. Podemos buscar inspiración en Mises y Rothbard.
A pesar de toda la publicidad adversa sobre cómo la policía abusa regularmente de las leyes de confiscación de bienes, nadie en las fuerzas del orden se avergüenza lo suficiente como para detener este robo descarado de dinero y propiedades de personas vulnerables.
Aunque la «wokeidad» parece ser un fenómeno nuevo, los problemas están ligados a una ley «histórica» de sesenta años de antigüedad: la Ley de Derechos Civiles de 1964. Esta ley, por desgracia, promueve la tiranía gubernamental en nombre de la libertad.
A medida que la deuda del gobierno federal se acerca a los 35 billones de dólares, el impago de una forma u otra es inevitable. Muchos estados de EEUU ya han utilizado ese método para eliminar sus deudas.
Aunque la limitación de mandatos es casi un acto de fe para muchos en la derecha, el concepto está viciado en su origen y los resultados son peores de lo previsto.
Aunque la gente suele asociar la propaganda con los regímenes dictatoriales, la educación pública americana ha creado una maquinaria propagandística que Stalin habría envidiado.