Demasiada centralización está convirtiendo todo en una crisis política
¿La política estadounidense está llegando a un punto de ruptura? Un estudio reciente de investigadores de las universidades de Brown y Stanford ciertamente pinta un cuadro sombrío del estado del discurso nacional. El estudio intenta medir la «polarización afectiva», definida como el grado en que los ciudadanos se sienten más negativos hacia otros partidos políticos que el suyo propio, en nueve países desarrollados, incluidos los Estados Unidos.