Mientras el ingreso familiar cae, los bancos centrales presionan por precios más altos
Los bancos centrales siguen obsesionados con la inflación. La política monetaria actual es como el comportamiento de un conductor imprudente que corre a 200 millas por hora, mirando por el espejo retrovisor y pensando «no nos hemos estrellado todavía, vamos a acelerar».
Los bancos centrales creen que no hay riesgo en la actual política monetaria basada en dos ideas equivocadas: 1) Que no hay inflación, según ellos, y 2) que los beneficios superan a los riesgos.