Vigilancia de la narrativa
El Estado profundo ha vuelto a atacar. El intrépido Departamento de Justicia (DOJ) de la Administración Biden, siempre vigilante en su búsqueda del coco ruso, ha anunciado con orgullo la incautación de 32 dominios de Internet. ¿Su supuesto delito? Atreverse a desafiar las narrativas aprobadas por el régimen.