Cómo los rescates corporativos inflan la oferta monetaria
Los continuos rescates socavan toda la economía al recompensar el fracaso financiero y desincentivar la actividad económica productiva.
Los continuos rescates socavan toda la economía al recompensar el fracaso financiero y desincentivar la actividad económica productiva.
Aunque proteger la «propiedad intelectual» suena bien —incluso entre los libertarios—, este tipo de políticas son perjudiciales para los auténticos derechos de propiedad. Tenemos que seguir otro camino.
Las leyes económicas representan el mundo real. No son ideologías ni objetos de culto. Estas leyes no son el producto de una lista de deseos ideológicos, sino que explican la producción y el intercambio.
Los economistas de la corriente dominante suelen afirmar que los «fallos de mercado» están en todas partes. Sin embargo, cuando se investigan estos supuestos fallos, hay que llegar a la conclusión de que la intervención gubernamental suele estar detrás de ellos.
La «política» de inmigración de la administración Biden no es simplemente mala gobernanza. Es una locura de gobernanza.
La administración Biden está decidida a eludir las cortes y aprobar otro plan de condonación de préstamos estudiantiles. No se trata de una verdadera «condonación de préstamos», sino de una transferencia masiva de riqueza de los grupos de menores ingresos a los de mayores ingresos.
La gente bromea sobre los médicos que se consideran Dios, pero durante un siglo de control gubernamental de la atención médica, la distancia entre los médicos y aquellos a quienes sirven se ha hecho cada vez mayor.
Con la agitación política creando ansiedad en Gran Bretaña, The Economist optó por describir la situación política como «anarquía». En realidad, se trata de caos político, no de anarquía, ya que ésta se basa en la cooperación social y la resolución pacífica de los conflictos.
Por fin está claro para todos que el presidente Biden no dirige el gobierno federal. Sin embargo, el gobierno sigue como siempre. Es importante entender por qué.
Al separar la relación productor-consumidor que se aplica a los bienes y servicios privados, la regulación y la «supervisión» gubernamentales han transformado la enseñanza superior para peor. Es hora de restablecer esa relación adecuada.