¿Los políticos intoxicarán la libertad para siempre?
La campaña de Harris-Walz ha adoptado la «libertad» como lema, pero es una versión de la libertad más propia de una obra de Orwell que de la libertad en el sentido clásico.
La campaña de Harris-Walz ha adoptado la «libertad» como lema, pero es una versión de la libertad más propia de una obra de Orwell que de la libertad en el sentido clásico.
Aunque algunos economistas alaban la idea del «Estado empresarial», la realidad es que ese término pone patas arriba el propio concepto de iniciativa empresarial. Por naturaleza, el Estado no puede actuar como empresario.
América siempre está a punto de tener por fin un «gobierno honesto». Por supuesto, lo que pasa por «gobierno honesto» es un gobierno que toma eficientemente la riqueza de la gente productiva y la transfiere a aquellos que están políticamente conectados.
Los progresistas afirman que el Estado nos otorga nuestros derechos y que la libertad sólo puede florecer en presencia de un Estado poderoso. La verdad va en sentido contrario.
En este episodio de Radio Rothbard, Ryan McMaken y Tho Bishop están acompañados por Patrick Newman.
El debate vicepresidencial del martes por la noche destacó no por lo que se dijo (que fue olvidable), sino por lo que no se preguntó: ¿Cuál debe ser el papel adecuado del gobierno en lo que pretende ser una sociedad libre? Ni los candidatos ni los moderadores se interesaron por esa pregunta.
Trump y Musk quieren que el gobierno federal sea más eficiente. Pero si el verdadero objetivo de nuestro sistema político no es resolver los problemas a los que se enfrentan los americanos, sino transferir riqueza al gobierno y a los políticamente conectados, el gobierno ya es muy eficiente.
La creencia generalizada que la esclavitud consistía en obtener «mano de obra barata», pero es lejos de la realidad. La esclavitud conlleva altos costos de oportunidad, por la cual los propietarios de esclavos dependían normativas gubernamentales para subvencionar su «peculiar institución.»
Cuando nuestras clases dirigentes hablan de «creer en la democracia», se refieren a una versión romántica de una forma de gobierno que, en la vida real, es bastante diferente de la versión aséptica que presentan nuestros medios de comunicación.
A pesar de las afirmaciones de los historiadores progresistas de que la esclavitud de EEUU fue una consecuencia natural de la economía de libre mercado, la realidad es que la esclavitud habría sido mucho más costosa sin la subvención de los gobiernos —federal y estatal—.