Confianza, corrupción y los fundamentos culturales del capitalismo

Los economistas promueven el capitalismo de libre mercado como el sistema más ventajoso para el desarrollo humano. A pesar de la popularidad de su retórica, el capitalismo sigue siendo un término irrisorio en el mundo en desarrollo. El trasplante de instituciones pro mercado a los países en desarrollo no ha logrado generar un apoyo generalizado al capitalismo. Para que el capitalismo funcione en el mundo en desarrollo debe contar con la ayuda de la infraestructura cultural adecuada.

El camino hoppeano

The Economics and Ethics of Private Property: Studies in Political Economy and Philosophy. Segunda edición. Por Hans-Hermann Hoppe. Instituto Ludwig von Mises, 2006. Xii + 433 pgs.

Hans Hoppe es un pensador de sorprendente originalidad, y esta excelente colección de sus ensayos está llena de argumentos: es, como mi gran maestro Walter Starkie solía decir, «lleno de materia». Me limitaré a algunos de sus puntos, pero sería una tarea fácil escribir varias otras reseñas, cada una enfatizando argumentos completamente diferentes.

Lo que Clarence Thomas malentiende sobre las grandes tecnológicas

La reciente opinión concurrente del juez de la Corte Suprema Clarence Thomas en la sentencia del caso Biden contra Knight hizo temblar de esperanza a los círculos jurídicos conservadores y provocó la condena de los libertarios. ¿Estaba Thomas sentando por fin las bases para la regulación de las grandes tecnológicas, que los conservadores consideran, con razón, profundamente sesgadas en su contra y activamente inclinadas a favor de las causas de la izquierda?

La economía de la prohibición

Prohibition has an ever-increasing impact on our daily life, writes Mark Thornton. In the United States, prohibition against certain drugs, involving “wars” on them, has been one of our most visible and hotly debated national problems. History, however, supports the finding that prohibition is impossible to achieve in the economic sense. Prohibitions have no socially desirable effect. Prohibitions are classic examples of the co-opting of public-spirited intentions by rent seekers. The results are counterproductive in every way.