«Este es el ejemplo perfecto de lo que se conoce como ‘síndrome de Estocolmo’, en el que el ‘ciudadano’ (la víctima) forma un vínculo psicológico con su captor, controlador y amo; en este caso, el gobierno».
«Este es el ejemplo perfecto de lo que se conoce como ‘síndrome de Estocolmo’, en el que el ‘ciudadano’ (la víctima) forma un vínculo psicológico con su captor, controlador y amo; en este caso, el gobierno».