La riqueza debe crearse antes que podamos dársela a los pobres
Los negocios se retratan a menudo como duros y crueles. Según la narrativa popular —la visión del mundo de Charles Dickens— los negocios están llenos de Scrooges de corazón frío, que valoran los beneficios más que la gente. Esto luego se contrasta con la bondad y el altruismo de las organizaciones de caridad, entidades sin ánimo de lucro y gobiernos, que se han creado supuestamente para ayudar a la gente. Las organizaciones de caridad en particular se ven como éticamente superiores a los negocios. Después de todo, ¿qué podría tener un impacto mayor en el mundo que dar a los necesitados?