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¿Determina la balanza de pagos los tipos de cambio?

Es una creencia común que un factor clave para determinar el tipo de cambio de la moneda es la balanza de pagos. Un aumento de las importaciones incrementa la demanda de divisas. Para obtener la moneda extranjera, los importadores la compran utilizando moneda nacional, lo que refuerza el tipo de cambio de la moneda extranjera frente al dinero nacional. A la inversa, un aumento de las exportaciones, en el que los exportadores cambian sus ingresos en divisas por moneda nacional, aumenta el valor del tipo de cambio de la moneda nacional frente a la extranjera.

En este sentido, los exportadores determinan la oferta de divisas, mientras que los importadores determinan su demanda. Por lo tanto, la interacción entre la oferta y la demanda establece un tipo de cambio de divisas.

Siguiendo esta lógica, se puede concluir que el estado de la balanza de pagos, que es el resultado de la interacción entre exportaciones e importaciones, es clave para determinar el tipo de cambio de las divisas.

¿Qué determina la oferta y la demanda de divisas?

¿La oferta de divisas la establecen los exportadores mientras que la demanda la establecen los importadores? Por ejemplo, la demanda de yenes no sólo procede de los importadores americanos de bienes y servicios japoneses, sino también de los propios japoneses.

La actividad económica que tiene lugar en Japón contribuye a determinar la demanda de dinero japonés: el yen. Un productor japonés de zapatos ejerce su demanda de dinero vendiendo su producto (zapatos) a cambio de yenes, que a su vez podrá emplear en el futuro para comprar otros bienes y servicios. Del mismo modo, los productores de otros bienes y servicios ejercen su demanda de dinero intercambiando los bienes y servicios que producen por dinero, que en el futuro se intercambiará por otros bienes y servicios.

¿Qué determina la oferta de divisas como el yen y el euro? En el sistema monetario moderno, la fuente es la política de los bancos centrales. La cantidad de yenes y euros la fijan los bancos centrales correspondientes y no tiene nada que ver con la actividad de los exportadores.

Además, las políticas monetarias de los bancos centrales determinan el correspondiente poder adquisitivo del dinero que, a su vez, determina los tipos de cambio.

El poder adquisitivo relativo del dinero y el tipo de cambio

El precio de una cesta de la compra es la cantidad de dinero que se paga por ella. Añadimos que la cantidad de dinero pagada por la cesta de la compra es el poder adquisitivo del dinero con respecto a dicha cesta. Si en EEUU el precio de una cesta de la compra es de un dólar y en Europa una cesta idéntica se vende a dos euros, el tipo de cambio entre el dólar de EEUU y el euro será de dos euros por dólar.

La oferta de dinero es un factor importante para fijar el poder adquisitivo del dinero. Si con el tiempo la tasa de crecimiento de la oferta monetaria de EEUU aumenta en relación con la tasa de crecimiento del euro, ello ejercerá presión sobre el dólar. Dado que el precio de un bien es la cantidad de dinero utilizada para comprarlo, los precios de los bienes en dólares aumentarán más rápidamente que los precios en euros, en igualdad de condiciones.

Otro factor importante que influye en el poder adquisitivo del dinero y en el tipo de cambio es la demanda de dinero. Si aumenta la producción de bienes, es probable que también lo haga la demanda de dinero. Es probable que aumente la demanda del medio de cambio, ya que se intercambiarán más bienes. Como resultado, para una oferta dada de dinero, el poder adquisitivo aumentará, y menos dinero perseguirá más bienes, haciendo bajar los precios.

La desviación del tipo de cambio respecto al poder adquisitivo relativo pone en marcha el arbitraje

Cualquier desviación del tipo de cambio con respecto al tipo fijado por el poder adquisitivo relativo del dinero creará probablemente un arbitraje, que deshará la desviación. La divergencia podría surgir por la respuesta del mercado a los datos de la cuenta de comercio o por un cambio en el diferencial de los tipos de interés, pero entonces rápidamente aparecen fuerzas correctoras.

Supongamos que la Fed sube los tipos de interés mientras que el banco central europeo mantiene sin cambios su tipo de interés oficial. Si el precio de una cesta de bienes en los EEUU es de un dólar y en Europa de dos euros, según el marco del poder adquisitivo, el tipo de cambio debería ser de un dólar por dos euros. Pero debido al diferencial de tipos de interés entre los EEUU y la zona euro, un aumento de la demanda de dólares empuja el tipo de cambio de mercado hacia un dólar por tres euros.

El dólar se sobrevalora, por lo que uno puede cambiar dólares por euros y luego comprar la cesta de la compra con euros, obteniendo así una clara ganancia por arbitraje. Por ejemplo, se puede vender una cesta de la compra por un dólar, cambiar ese dólar por tres euros y, a continuación, cambiar tres euros por una cesta y media, con lo que se gana media cesta más. Cuando los tenedores de dólares aumentan su demanda de euros para beneficiarse del arbitraje, se encarecen los euros en relación con los dólares y se empuja el tipo de cambio en la dirección de un dólar por dos euros. Un arbitraje de este tipo siempre se pone en marcha una vez que el tipo de cambio se desvía, por la razón que sea, del tipo de cambio subyacente representado por el poder adquisitivo relativo de las monedas respetadas. Contrariamente a la opinión popular, el estado de la balanza de pagos no tiene nada que ver con la determinación de los tipos de cambio. El factor clave en la determinación del tipo de cambio es el poder adquisitivo relativo de las distintas monedas.

Conclusión

Contrariamente a la opinión popular, el estado de la balanza de pagos no tiene nada que ver con la determinación de los tipos de cambio. El factor clave para determinar el tipo de cambio es el poder adquisitivo relativo de las distintas monedas.

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