Progreso real versus los progresistas
Los progresistas se han distinguido en el pasado medio siglo por estar en contra del progreso. Es poco probable que esa tendencia cambie.
Los progresistas se han distinguido en el pasado medio siglo por estar en contra del progreso. Es poco probable que esa tendencia cambie.
La celebración del setenta y cinco aniversario del Servicio Nacional de Salud británico enmascaró los verdaderos fallos de este sistema, que sólo puede empeorar con el tiempo.
Murray Rothbard escribió que el igualitarismo era una guerra contra la naturaleza. El estatismo se ha convertido en una guerra contra la realidad.
Los activistas pasaron de «queremos que nos dejen en paz para vivir nuestras vidas» a «queremos controlar sus vidas también». Ahora el movimiento tiene el poder del Estado de su parte y amedrenta a todos los oponentes.
En 1944, el best-seller de F.A. Hayek, Camino a la servidumbre, advertía a Occidente de que las naciones «libres» perderían su libertad a medida que el gobierno se expandiera. Y tenía razón.
Los progresistas describen la falta de un salario mínimo estadual en Pensilvania como algo que debe rectificarse inmediatamente. Hacerlo traerá consigo los problemas habituales asociados a los salarios mínimos.
El socialismo moderno se basa en la interferencia del Estado en las relaciones humanas normales, económicas y de otro tipo. Es tan desastroso como el antiguo modelo de planificación estatal.
Según las élites progresistas, es terrorismo que los consumidores boicoteen negocios por sus políticas izquierdistas.
Kamala Harris declaró recientemente que necesitamos «reducir la población». Aunque la Casa Blanca afirmó rápidamente que se había expresado mal, los progresistas han dado suficiente devoción casi religiosa al neomathusianismo como para convencernos a algunos de que Harris quería decir lo que dijo.
Algunos residentes de San Luis, hartos de la falta de protección de la policía de la ciudad, han contratado seguridad privada para hacer frente al problema. A la izquierda igualitaria, por supuesto, eso no le gusta.