Subjetividad y preferencia demostrada: una posible paradoja
Hace unos años, compré un artículo único.
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Uno de los puntos importantes que Carl Menger expuso en sus Principios de 1871 es que las personas ordenan sus preferencias, valorando unas cosas más que otras. Aunque parece un principio de sentido común, en realidad tiene importantes implicaciones para la teoría económica.
Hay numerosos críticos de la Escuela Austriaca de Economía, pero cuando se examinan de cerca sus descalificaciones, los propios supuestos expertos se equivocan. Los austriacos pueden hacer un mejor trabajo para aclarar las cosas.
El axioma de la acción es fundamental en el paradigma de la economía austriaca. Las personas actúan, y lo hacen a propósito. Ese conocimiento por sí solo nos permite construir todo un conjunto de teorías que explican la vida económica.
Los igualitaristas modernos restan importancia a la idea del libre albedrío, alegando que éste sólo es relevante si los individuos no tienen interferencias en sus elecciones.
La economía dominante moderna basa sus teorías en el utilitarismo. Murray Rothbard, por su parte, consideraba que el derecho económico se basaba en la ley natural. Además, rechazaba el positivismo jurídico de nuestra época, y volvía a atenerse a la ley de la naturaleza.
David Gordon reseña el nuevo libro de J.W. Rich, Praxeological Ethics: An Inquiry into the Nature and Foundation of Ethics y encuentra muchos aspectos positivos en este volumen.
La simple tautología de que los individuos actúan no es trivial, a pesar de lo que puedan decir los críticos de la economía austriaca. Como señaló Mises, la acción humana está directamente relacionada con la capacidad de los seres humanos para razonar.
En la época actual, la conservación de la naturaleza se considera una actividad a la que el Estado puede atribuir poderes. Sin embargo, solo si comprendemos la praxeología podremos llevar a cabo una conservación eficaz.
Las leyes económicas representan el mundo real. No son ideologías ni objetos de culto. Estas leyes no son el producto de una lista de deseos ideológicos, sino que explican la producción y el intercambio.