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Sobre el voto

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Tags Historia de EEUU

Todas las votaciones que han tenido lugar bajo la Constitución han sido de tal naturaleza que no sólo no comprometieron a toda la gente a defender la Constitución, sino que ni han comprometido a ninguno de ellosa hacerlo, como lo demuestran las siguientes consideraciones.

  1. En la naturaleza misma de las cosas, el acto de votar no podría vincular a nadie más que a los propios votantes. Pero debido a los requisitos de propiedad necesarios, es probable que, durante los primeros veinte o treinta años bajo la Constitución, no más de undécimo, decimoquinto o tal vez vigésimo de toda la población(negros y blancos, mujeres, hombres y menores de edad) haya podido votar. Consecuentemente, en lo que al voto se refería nomás de un décimo, decimoquinto o vigésimo de los que entonces vivían, pudieron haber incurrido en obligación alguna de defender la Constitución. En el tiempo presente, es probable que no más de un sexto de toda la población pueda votar. Consecuentemente, en lo que al voto serefiere, los otros cinco sextos no pudieron haberse comprometido a defender la Constitución
  1. De la sexta parte que puede votar, probablemente no más de dos tercios (aproximadamente un noveno de toda la población) ha votado regularmente. Muchos nunca votan. Muchos votan sólo una vez en dos, tres, cinco o diez años, en períodos de granentusiasmo.No puede decirse que nadie, por votar, se comprometa a defender la Constitución por un periodo mayor que el que dure el cargo por el que está votando. Si, por ejemplo, yo voto por un funcionario que ha de ocupar su cargo por sólo un año, no puede decirse que de ese modo yo me he comprometido a defender al gobierno más allá de ese período. Por lo tanto, en el terreno de la votación real,probablemente no se puede decir que más de un noveno o un octavo de toda la población está usualmente bajo algún compromiso de defensa de la Constitución.
  1. No puede decirse que, por votar, un hombre se comprometa a defender la Constitución, a menos que el acto de votar sea perfectamente voluntario de su parte. Sin embargo, el acto de votar no puede ser llamado propiamente voluntario de parte de ningún número grande de personas que sí votan. Es más bien una medida de necesidad impuesta sobre ellos por otros, que una elegida por ellos. En este punto, repito lo dicho anteriormente enun número anterior, a saber:

“En verdad, en el caso de los individuos, su voto real no se debe tomar como prueba de consentimiento,incluso en ese momento. Por el contrario, debe ser considerado que, sin que su consentimiento haya sido solicitado un hombre se encuentra rodeado por un gobierno al que no puede resistirse; un gobierno que le obliga a pagar dinero, dar servicio, y renunciar al ejercicio de muchos de sus derechos naturales,bajo pena de pesados castigos. Él ve, también, que otros hombres ejercen esta tiranía sobre él por medio de la papeleta. Ve además, que si él mismo utiliza la papeleta, tiene alguna oportunidad de aliviarse a sí mismo de la tiranía de los demás, sometiéndolos a ellos a la suya. En resumen, se encuentra a sí mismo, sin su consentimiento, situado de tal manera que, si usa la papeleta, puede volverse un amo; si no la usa, debe convertirse en un esclavo.Y no tiene otra alternativa más que esas dos. En autodefensa, prueba la primera. Su caso es análogo a aquel de un hombre que ha sido forzado a pelear, en donde él debe matar a otros o ser asesinado. Porque,para salvar su propia vida, un hombre toma la vida de sus oponentes, no se puede inferir que la pelea haya sido de su elección. Tampoco en los concursos con la papeleta – que es un mero sustituto para la bala – porque, como su única oportunidad de autoconservación, un hombre usa una papeleta, ¿se debe inferir que el concurso es uno en el que él entró voluntariamente; que él voluntariamente puso todos sus derechos naturales en juego, contra aquellos de los demás, para ser ganados o perdidos por el mero poder de los números? Al contrario, se debe considerar que, en una exigencia a la que él ha sido obligado por los demás, y en la que no se ofrecen otros medios de autodefensa, él, por necesidad, usó el único medio que le quedó.

Sin duda el más miserable de los hombres, bajo el gobierno más opresivo en el mundo, si le fuera permitido usar la papeleta, lo haría, si pudiera ver alguna posibilidad de mejorar su condición por ese medio. Pero no por eso sería una inferencia legítima que el gobierno mismo que lo oprime sea uno que él voluntariamente ha elegido, o siquiera consentido.

Por lo tanto, el voto de un hombre bajo la Constitución de los Estados Unidos, no debe ser tomado como evidencia de que él alguna vez haya ratificado libremente a la Constitución, incluso en ese momento. Consecuentemente, no tenemos pruebas de que ninguna porción grande, siquiera de los que realmente votan en los Estados Unidos, alguna vez realmente y voluntariamente consintieron la Constitución, incluso en ese momento. Ni podemos jamás tener tales pruebas, hasta que cada hombre sea dejado perfectamente libre para consentir, o no;sin de esa manera someterse a sí mismo o a su propiedad a ser molestados o agredidos por otros.”

Ya que no podemos tener conocimiento legal sobre quién vota por elección, y quién lo hace por necesidad impuesta sobre él, no podemos tener conocimiento legal sobre ningún individuo particular que haya votado por elección; o, consecuentemente, que votando, él consintió o se comprometió a defender al gobierno.Legalmente hablando, por lo tanto, el acto de votar falla absolutamente en comprometer a nadie a defender al gobierno. Falla absolutamente en probar que el gobierno descansa en el apoyo de nadie. En principios generales de ley y razón, no puede decirse que el gobierno tiene absolutamente ningún defensor voluntario, hasta que se pueda mostrar distintamente quiénes son sus defensores voluntarios.

  1. Como el pago de gravámenes es impuesto sobre todos, voten o no, una gran proporción de los que votan, lo hacen sin duda para evitar que su propio dinero sea usado contra ellos mismos;cuando, de hecho, hubieran estado felices de abstenerse de votar,si pudieran así haberse salvado de los impuestos solamente, para no mencionar el salvarse de todas las usurpaciones y tiranías del gobierno. Tomar la propiedad de un hombre sin su consentimiento porque intenta, votando, evitar que esa propiedad sea utilizada para su perjuicio, es una prueba muy insuficiente desu voluntad de defender la Constitución. De hecho, no es prueba alguna. Y como no podemos tener conocimiento legal sobre quiénes son los individuos particulares que desean ser gravados para poder votar, no podemos tener ningún conocimiento legal sobre ningún individuo particular que haya consentido ser gravado para poder votar; o, consecuentemente, consienta defender la Constitución.
  1. En casi todas las elecciones, varios candidatos son votados para el mismo cargo. Aquellos que votan por los candidatos perdedores no pueden decir propiamente que hayan votado por sostener la Constitución. Se puede suponer, con más razón, que ellos votaron,no para defender la Constitución, pero especialmente para prevenir la tiranía que prevén que el candidato ganador tiene la intención de imponerles bajo el ropaje constitucional; y por lo tanto se puede suponer razonablemente que votaron en contra de la Constitución misma. Esta suposición es la más razonable, en la medida en que el voto es la única manera permitida para que ellos expresen su disenso con la Constitución.
  1. Muchos votos son dados a candidatos que no tienen posibilidad de éxito. Se puede suponer razonablemente que aquellos que danesos votos, votan con una intención especial, no de defender, sino de obstruir la ejecución de la Constitución; y, por lo tanto, contra la Constitución misma.
  1. Como todos los votos son dados en secreto (por medio del voto secreto), no existe medio legal de saber, de los votos mismos, quiénes votan a favor o en contra de la Constitución. Por lo tanto,el voto no proporciona ninguna evidencia legal de que ningún individuo particular defienda la Constitución. Y en donde no puede haber evidencia legal de que algún individuo particular defienda la Constitución, legalmente no puede decirse que alguien la defienda.Es claramente imposible tener prueba legal alguna de las intenciones de grandes números de personas, en donde no puede haber prueba legal de las intenciones de ningún individuo particular.
  1. No habiendo prueba legal alguna de las intenciones de ningún hombre, al votar, sólo podemos hacer conjeturas al respecto.Como una conjetura, es probable, que una gran proporción de aquellos que votan, lo hacen en este principio, a saber, que si,votando, ellos pudieran obtener el gobierno para sí mismos (o para sus amigos), y usar sus poderes contra sus oponentes, ellos defenderían la Constitución de buen grado; pero sus oponentes obtuvieran el poder, y usarlo contra ellos, entonces ellos no estarían dispuestos a defenderla.

En resumen, la defensa voluntaria de los hombres de la Constitución es indudablemente, en la mayoría de los casos,completamente supeditada a la pregunta de si, por medio de la Constitución, pueden hacerse amos, o han de hacerse esclavos.

Tal defensa supeditada no es, legal y racionalmente, defensa alguna.

  1. Como todos los que defienden la Constitución a través del voto (sies que los hay) lo hacen de manera secreta (por medio de voto secreto), y de tal manera a evitar toda responsabilidad personal por los actos de sus agentes o representantes, legal o racionalmente no se puede decir que nadie defienda la Constitución por medio del voto. No se puede decir racional o legalmente que ningún hombre haga tal cosa como aceptar o defender la Constitución, a menos que lo haga abiertamente, y de manera tal a hacerse personalmente responsable por los actos de sus agentes, en tanto actúan dentro de los límites del poder que él les delega.
  1. Como todo voto es secreto (por medio de voto secreto), y como todos los gobiernos secretos son necesariamente sólo bandas secretas de ladrones, tiranos y asesinos, el hecho general de que nuestro gobierno es prácticamente llevado a cabo a través de medios como el voto secreto, sólo prueba que existe entre nosotros una banda secreta de ladrones, tiranos y asesinos, cuyo propósito es robar, esclavizar, y, en cuanto sea necesario paracumplir sus propósitos, asesinar al resto de la gente. El simple hecho de la existencia de tal banda no hace nada para probar que“el pueblo de los Estados Unidos”, o ninguna de las personas que lo componen, defienda voluntariamente la Constitución.

Por todas las razones ya expuestas, el voto no proporciona ninguna evidencia legal sobre quiénes son los individuos particulares (si es que los hay), que voluntariamente defienden la Constitución. Por lo tanto, no proporciona ninguna evidencia legal de que alguien la defienda voluntariamente.

Hasta ahora, por lo tanto, en lo que concierne al voto, la Constitución,legalmente hablando, no tiene defensores.

Y, de hecho, no existe la más mínima probabilidad de que la Constitución tenga un solo defensor de buena fe en el país. Es decir, no existe la más mínima probabilidad de que haya un solo hombre en el país, que a la vez entiende lo que la Constitución realmente es, y sinceramente la defiende por lo que es.

Los aparentes defensores de la Constitución, como los aparentes defensores de la mayoría de los otros gobiernos, se componen de tres clases, a saber:

1. Bribones, una clase activa y numerosa, que ve en el gobierno un instrumento que pueden usar para su propio engrandecimiento o riqueza.

2. Incautos – una clase grande, sin duda – cada uno de los cuales,porque se le permite tener una voz de millones en decidir qué podría hacer con su propia persona y sus propias pertenencias, y porque se le permite tener la misma voz en el robo, la esclavitud, y el asesinato de otros, que los otros tienen en robarle, esclavizarlo o matarlo a él, es suficientemente estúpido para imaginar que es “un hombre libre”, un “soberano”; que este es un “gobierno libre”; “un gobierno en igualdad de derechos”, “el mejor gobierno sobre la tierra”,1 y ese tipo de absurdidades.

3. Una clase que tiene cierta apreciación de los vicios del gobierno,pero no ven cómo deshacerse de él, o eligen no sacrificar en mayor medida sus propios intereses para entregarse seria y fervientemente al trabajo de lograr un cambio.

  • 1. Suponga que es “el mejor gobierno sobre la tierra”, ¿eso prueba su propia bondad, o sólo la maldad de los otros gobiernos?

Lysander Spooner (1808–1887) is the American individualist anarchist and legal theorist known mainly for setting up a commercial post office in competition with the government and thereby being shut down. But he was also the author of some of the most radical political and economic writings of the 19th century, and continues to have a huge influence on libertarian thinkers today. He was a dedicated opponent of slavery in all its forms — even advocating guerrilla war to stop it — but also a dedicated opponent of the federal invasion of the South and its postwar reconstruction. See Let's Abolish Government, a collection selected personally by Murray Rothbard as Spooner's best work.

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