Cómo comparar los precios y el progreso a lo largo de los años
Una forma de comparar los precios de productos y servicios similares a lo largo de largos periodos de tiempo es convertir los precios nominales a onzas de oro.
Una forma de comparar los precios de productos y servicios similares a lo largo de largos periodos de tiempo es convertir los precios nominales a onzas de oro.
Incluso Milton Friedman —que nunca apoyó el oro como dinero—, admitió que un sistema monetario basado en el oro «se cuidaría solo». En cambio, nuestro dinero es creado y manipulado por la mano politizada del gobierno y se basa en el robo.
Desde la perspectiva austriaca, la crisis de 1893 ofrece lecciones clave, pero esta crisis tan trascendental no ha recibido toda la atención directa que merece.
A medida que el gobierno sigue tomando medidas imprudentes, desde la inflación hasta el inicio de guerras, la gente desarrolla horizontes temporales más cortos, lo que crea vacíos sociales. El aumento de los juegos de azar y otros comportamientos irresponsables llenan entonces ese vacío.
El gobierno laborista británico sigue aplicando políticas ruinosas de inflación y gasto descontrolado, todo ello en nombre del fomento del crecimiento económico. En lugar de ello, lo que conseguirán es una estanflación, y luego culparán de todo el problema al capitalismo.
Los Continentales y otros billetes solo conservaron temporalmente cierto valor debido, en gran medida, a la promesa inicial de canjearlos en el futuro por oro y plata —lo que constituía una «estafa monetaria».
Las burbujas financieras, que antes eran poco frecuentes, se han convertido en algo habitual gracias a un cuarto de siglo de políticas monetarias laxas por parte del Sistema de la Reserva Federal. Necesitamos comprender mejor cómo se forman las burbujas y por qué son tan perjudiciales.
La sociedad occidental moderna se basa en el Estado benefactor, pero es precisamente ese Estado benefactor el que está socavando el tejido social. Es hora de reconocer el daño que está causando el estado de bienestar y ponerle fin.
En lugar de la competencia en el mercado, la inflación obliga a jóvenes y mayores a competir entre sí por una vivienda.
La denominada economía en forma de K, —en la que algunos experimentan un crecimiento positivo y otros un crecimiento negativo— la cual se explica perfectamente mediante la teoría austriaca del ciclo económico y el efecto Cantillon.