Por Sterling T. Terrell. (Publicado
el 22 de abril de 2008)
Traducido del inglés. El artículo
original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/2940.
Los precios de la gasolina están
altos y los directivos de las petroleras están de nuevo testificando en el
Congreso. Está claro que muchos políticos, expertos y consumidores lamentan el
aumento en el coste de la gasolina. Antes de unirnos a su coro, demos un paso
atrás y hagámonos esta pregunta: ¿Están realmente altos los precios de la
gasolina?
Un cambio en el precio puede ser
consecuencia de la inflación, los impuestos, los cambios en la oferta y la
demanda o cualquier combinación de estas tres cosas.
Primero, tenemos que tener en
cuenta la inflación. El resultado de que la Reserva Federal imprima demasiado
dinero es una pérdida del poder adquisitivo del dólar: algo que costaba 1,00$
en 1950 costaría alrededor de 8,78$ hoy. Respecto de los precios de la
gasolina, en 1950, el precio de ésta era en 1950 de aproximadamente 30 centavos
por galón. Ajustado a la inflación, un galón de gasolina debería costar 2,64$,
suponiendo que los impuestos fueran iguales.
Pero los impuestos no se han
mantenido igual. El impuesto por galón en 1950 era de aproximadamente un 1,5%
del precio. Hoy los impuestos federales, estatales y locales suman
aproximadamente un 20% del precio de venta de la gasolina. Teniendo en cuenta
la inflación y el aumento en los
impuestos (suponiendo que no haya ningún cambio en oferta ni demanda) el mismo
galón de gasolina que costaba 30 centavos en 1950 debería costar hoy alrededor
de 3,13$.
Tampoco la oferta o la demanda han
permanecido constantes. La economía mundial está creciendo. China e India son
ejemplos evidentes. Al mismo tiempo, a los estadounidenses les sigue gustando
conducir 4x4 y furgonetas. Respecto de la oferta, se nos prohíbe (por las
razones que sean) utilizar muchas de las reservas conocidas de petróleo en
nuestro país. Además, debido a la regulación de gobierno, la última refinería
construida en Estados Unidos se terminó en 1976. Además, Oriente Medio es
inestable políticamente, lo que lleva a una prima de riesgo en la mayor fuente
mundial de petróleo. Es evidente que la demanda de petróleo ha crecido mientras
que la oferta se ha restringido.
El precio medio de la gasolina en
Estados Unidos es hoy de aproximadamente 3,25$. La pregunta es ¿por qué los precios de la gasolina no son más
altos de los que son?
Acusar a las avariciosas compañías
petroleras de aumentar el precio de la gasolina es sencillamente irresponsable.
Los márgenes de beneficio de unos pocos sectores seleccionados son los
siguientes:
Publicaciones periódicas 24,9%
Transportes 18,8%
Software de aplicaciones 22,5%
Tabaco 19%
Servicio de aguas 10,2%
Petroleras 9,5%
Hospitales 1,4%
Drugstores 2,8%
¡El sector del servicio de aguas tiene mayores márgenes de beneficio
que las grandes empresas petroleras! ¿Por qué no se hace testificar ante el
Congreso por “inflar los precios” a todos los presidentes con márgenes de
beneficio por encima de las petroleras? Está claro que no se trata de
beneficios empresariales avariciosos.
Repito que mientras que poco más
del 9% del precio de un galón de
gasolina va a los beneficios de la empresa petrolera, aproximadamente el 20% del
precio de un galón de gasolina está compuesto por impuestos federales,
estatales y locales.
Quienes quieren que intervenga el
gobierno y haga algo respecto del alto precio de la gasolina o bien olvidan la
historia reciente o son demasiado jóvenes como para recordar la crisis del
petróleo de 1979. En aquel entonces, las restricciones en el precio de la
gasolina llevaron a la imposibilidad de encontrarla en absoluto. Los precios
máximos llevan siempre a la escasez. Lo único peor que tener que pagar
“demasiado” por la gasolina es no ser capaz de encontrarla a ningún precio.
No nos dejemos influir por
políticos en busca de poder o por periodistas en busca de crear noticias donde
no existen. Los hechos y la lógica económica deberían prevalecer sobre la
retórica.
Sterling T. Terrell es economista y
escritor. Vive en las afueras de San Antonio, Texas.