¿Desaparecerán pronto las monedas de uno y cinco centavos?

Por James E. Miller. (Publicado el 28 de octubre de 2011)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/5831.

 

En diciembre de 2006, la Casa de la Moneda de EEUU, en otro abuso de poder sobre la vida económica, ilegalizó fundir monedas de uno y cinco centavos además de exportar grandes cantidades de éstas. Aunque la Casa de la Moneda reconocía que no había ninguna evidencia de que se estuvieran realizando fundiciones, era el intento del gobierno de ser proactivo para impedir la destrucción de su moneda legalmente impuesta.

¿Entonces por qué la preocupación por que la gente fundiera monedas que se supone que les pertenecen?

Cuando de implantó la prohibición, el alto precio del cobre fue el responsable de aumentar el precio de las monedas individuales de uno y cinco centavos en términos de contenido metálico. Debido a su contenido en cobre (las monedas de cinco centavos acuñadas entre 1946 y 2011 están compuestas en un 75% de cobre y las monedas de un centavo acuñadas entre 1909 y 1982 están compuestas en un 95% de cobre). Ambas monedas tenían mayor valor en metal que como moneda de curso legal.

Lo irónico en la prohibición de la fundición del gobierno de su propia moneda reside en el hecho de que sus propias acciones contribuyeron a aumentar el precio del cobre. Siempre que la Reserva Federal se dedica a flexibilizar el dólar (léase: imprimir dinero), esta “riqueza” recién impresa se traduce frecuentemente en precios más altos en acciones y materias primas. Incluso el mismo anuncio de un aumento en la intervención monetaria por parte de los directivos de la Fed, incluyendo al Presidente Ben Bernanke, tiende a aumentar la confianza del mercado al aumentar casi inmediatamente los precios de las acciones. Recientemente, materias primas y acciones aumentaron cuando la Fed rebajó los tipos de interés que cobra a los bancos centrales extranjeros por utilizar sus líneas de swap en dólares sin mencionar explícitamente su intención de esterilizar dichas transacciones para impedir un aumento en su balance.

Básicamente, la Fed dijo de nuevo al mundo que había abierto de nuevo las compuertas del dólar un poco más para contrarrestar una crisis en Europa.

Junto con su intención de mantener los tipos de interés cerca de cero hasta “mediados del 2013”, Bernanke y compañía están al acecho listos para mantener los costes de los préstamos suprimidos entrando en el mercado para comprar títulos del Tesoro. Actualmente la oferta monetaria M2 ha estado creciendo a un ritmo anual del 15% durante los últimos 6 meses:

Figure 1

¿Qué tiene esto que ver con las monedas de uno y cinco céntimos acuñadas antes de 1983?

La ley de Gresham, que recibe su nombre de Sir Thomas Gresham, que fue un agente financiero de la Corona Inglesa en el siglo XVI, dice que la moneda sobrevalorada elimina de la circulación la moneda infravalorada: “la moneda mala desplaza a la moneda buena” para resumir. Más apropiadamente, la ley debería decir algo en la línea de “las paridades aplicadas por el gobierno que alteren el valor de mercado del dinero tienen el efecto de que el dinero sobrevalorado desplazada al dinero infravalorado”. Como en un mercado libre aquellos productos y bienes que tienen un valor superior se mantienen más tiempo que los productos de baja calidad, la ley de Gresham solo se aplica cuando está presente la intervención pública monetaria.

Para ayudar a entender el efecto de la ley de Gresham, Jörg Guido Hülsmann ofrece una sencilla construcción mental en The Ethics of Money Production:

Supongamos por ejemplo que tanto el oro como la plata son de curso legal en Prusia, a un tipo de intercambio fiduciario de 1/20. Supongamos además que el tipo del mercado es de 1/15. Esto significa que la gente que deba 20 onzas de plata puede cumplir con sus obligaciones pagando solo una onza de oro, aunque así paguen un 33% menos de lo que habrían tenido que pagar en un mercado libre. Los prusianos dejarían por tanto de realizar ningún contrato más que estipule pagos en plata para protegerse de la posibilidad de ser pagados en oro; por el contrario empezarán a estipular pagos en oro en todos los contratos posteriores. Y opera otro mecanismo con el mismo efecto. La gente venderá su plata a los residentes de otros países, digamos Inglaterra, en los que no se aplique el tipo de cambio fiduciario prusiano y donde puedan por tanto obtener más oro por su plata. La conclusión es que la plata desaparece de la circulación en Prusia y solo el oro continúa usándose en los pagos nacionales. La moneda sobrevalorada (aquí el oro) desplaza fuera del mercado a la moneda infravalorada (aquí la plata).

Así que con las monedas de cinco centavos valiendo algo más que esta cantidad y las monedas de un centavo acuñadas antes de 1982 valiendo casi tres debido a su contenido en cobre, no es difícil imaginar que algún día desaparecerán de la circulación a medida que la Fed aumenta su base monetaria. Kyle Bass, que encabeza el fondo de inversión Hayman Capital Management, ya ha comprado el equivalente a 1 millón de dólares en monedas de cinco centavos según Business Insider. Como prueba adicional de que las monedas de cinco centavos y ciertas monedas de un centavo pueden desaparecer pronto consideremos cuántas monedas de Roosevelt de diez centavos y de Washington de veinticinco centavos acuñadas antes de 1965 vemos ahora. Ambas están compuestas por un 90% de plata y valen mucho más por su contenido metálico que como monedas de curso legal.

Quien quiera hacer una pequeña inversión podría pensárselo dos veces antes de deshacerse de monedas de cinco centavos o de un centavo anteriores a 1983 en un bote con el resto de su calderilla.

 

 

James E. Miller es licenciado en administración pública con especialización en negocios en la Universidad de Shippensburg, Pannsylvania. Fue columnista del Shippensburg Slate y contribuye actualmente en el periódico de su pueblo natal, el Middletown Press and Journal. Vea su blog.

Published Tue, Dec 13 2011 7:29 PM by euribe