La ley económica y Ocupa Wall Street

Por Eric Phillips. (Publicado el 15 de noviembre de 2011)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/5807.

 

En su libro de 1995, Myth and Measurement: The New Economics of the Minimum Wage, David Card y Alan Krueger argumentaban que los aumentos en el salario mínimo en Pennsylvania y Nueva Jersey a principios de la década de 1990 no solo no generaron desempleo, como habría predicho la teoría económica clásica, sino que realmente coincidieron con un aumento en el empleo.

Resulta que había muchos problemas con el estudio de Card y Krueger. Pero incluso antes de que estos problemas salieran a la luz, los economistas que entendían que las leyes de la oferta y la demanda son solo eso, leyes, lo desdeñaron de inmediato. El premio Nobel, James Buchanan, escribiendo en el Wall Street Journal, argumentaba:

La relación inversa entre cantidad demandada y precio es la proposición central de la ciencia económica, que encarna la presuposición de que el comportamiento electivo humano es suficientemente racional como para permitir predicciones. Igual que ningún físico afirmaría que “el agua fluye hacia arriba”, ningún economista con dignidad afirmaría que aumentos en el salario mínimo aumenten el empleo. Esa afirmación, si se hace seriamente, se convierte en equivalente a una negación de que haya ni siquiera el más mínimo contenido en la economía y de que, por consiguiente, los economistas no puedan hacer sino escribir como defensores de intereses ideológicos. Por suerte, solo un puñado de economistas está dispuesto a desechar las enseñanzas de dos siglos; aún no nos hemos convertido en un grupo de prostitutas que siguen al campamento.[1]

La cita de Buchanan es hoy relevante porque algunos estudiantes de Harvard están molestos porque no todos sus profesores de economía son aún el grupo de prostitutas que siguen a Ocupa Wall Street. Citando el análisis clásico del profesor Greg Mankiw del salario mínimo como uno de sus motivos de queja, un grupo de alumnos hizo huelga recientemente en el curso de introducción a la microeconomía de Mankiw para unirse a una protesta Ocupa en Boston. (Aparentemente los chicos de Harvard echados a perder que no pueden soportar siquiera escuchar una opinión opuesta son el 99%).

Sin embargo, probablemente los manifestantes deberían haberse quedado en clase, porque su carta abierta a Mankiw demuestra un formidable nivel de ignorancia económica. Cuando escriben, por ejemplo: “No hay justificación para presentar las teorías económicas de Adam Smith como más fundamentales o básicas que, por ejemplo, la teoría keynesiana”, se muestran como tranquilamente inconscientes de que la economía neoclásica moderna que enseña Mankiw debe mucho más a Alfred Marshall que a Adam Smith y de que el keynesianismo es una escuela de pensamiento macroeconómico, que es improbable que se contemple en su curso de microeconomía. Por tanto, es muy dudoso que ninguno de estos estudiantes se haya tomado realmente tiempo para entender la lógica qué hay detrás de las leyes de la oferta y la demanda y cómo se aplica esta lógica a los mercados laborales.

Pero eso no importa a los izquierdistas radicales. La lógica en la economía les resulta irrelevante. Como explicaba Mises, para defender sus teorías irracionales “atacan la lógica y la razón y sustituyen el raciocinio por la intuición mágica”.[2] Por eso protestan por puntos de vista que no les gustan en lugar de escucharlos y criticarlos. Y por eso acallan a los disidentes en sus repulsivas asambleas de cánticos. El pensamiento independiente es para ellos una amenaza.

El que esta manifestación tuviera lugar en Harvard, donde los profesores demócratas superan a los republicanos por 7-1 (y eso sin contar a los marxistas que no están registrados como demócratas), es indicativo del izquierdismo que mueve a las manifestaciones de Ocupa. Aparentemente no basta con que estos alumnos no vayan a encontrar nunca un punto de vista conservador o libertario en ninguna de las demás clases. No, deben blindarse ante cualquier profesor que puede poner en duda alguno de sus prejuicios contra el libre mercado. Incluso si ese profesor escribió una vez, como hizo Mankiw: “Si has de dirigirte a solo un economista para entender los problema a los que se enfrenta la economía, hay pocas dudas de que el economista sería John Maynard Keynes”. Si sostiene cualquier opinión pro-mercado, aparentemente debe ser boicoteado.

El propio Mankiw se ocupaba sin convicción de la huelga, diciendo al Harvard Crimson:

Aunque no comparta las opiniones concretas del movimiento Ocupa Wall Street, me gusta ver a los alumnos dedicados a pensar en términos generales acerca de la política social y económica. Espero que [Economía 10] pueda contribuir a [esa] discusión en marcha.

Pero los estudiantes que hacen huelga en su clase no están pensando “en términos generales acerca de la política social y económica”. Están pensando en términos particulares. Están rechazando escuchar opiniones alternativas. Están rechazando incluso tratar de entender cómo funciona el mundo económico antes de salir y decirles a todos cómo arreglarlo.

Hablando de la facción anarco-comunista de la Nueva Izquierda en la década de 1970, Murray Rothbard escribía:

No es un delito ser un ignorante en economía, que es, después de todo, una disciplina especializada y una a la que la mayoría de la gente  considera una “ciencia lúgubre”. Pero es completamente irresponsable tener una opinión ruidosa y vociferante sobre asuntos económicos manteniéndose en este estado de ignorancia. Aún así, este tipo de ignorancia agresiva es propio del credo del anarco-comunismo.

Podría haber dicho igualmente: “Este tipo de ignorancia agresiva es propio del credo del movimiento Ocupa Wall Street”. No les importa que ningún economista serio afirme que los aumentos en el salario mínimo aumentan el desempleo, igual que ningún físico serio afirmaría que “el agua fluye hacia arriba”. Lo único que les preocupa es la conformidad ideológica, aunque esto signifique reducir a la profesión económica a un “grupo de prostitutas que siguen al campamento”.

 

 

Eric Phillips es un escritor de Philadelphia, estudiante actualmente historia económica en una escuela de posgrado. Es el fundador del blog Notes & Observations. Sus artículos han aparecido en Mises.org, LewRockwell.com, EconomicPolicyJournal.com y en Patriot News del centro de Pennsylvania. 



[1] Por supuesto, Buchanan es uno de los principales miembros de la Escuela de Chicago, que es una escuela de pensamiento explícitamente positivista. Pero, como explica Walter Block, si Buchanan hubiera mantenido fielmente sus creencias positivistas, se hubiera tomado en serio el estudio, al menos hasta que se confirmaran sus defectos empíricos. Sin embargo, el hecho de que no lo hiciera demuestra que, al menos en este tema, sí cree implícitamente que las leyes de la economía son verdaderas a priori y no están sujetas a falsación empírica.

[2] Ludwig von Mises, Human Action: A Treatise on Economics. The Scholar's Edition. (Auburn, AL: Ludwig von Mises Institute, 1998), p. 74. [La acción humana]

Published Tue, Nov 15 2011 7:16 PM by euribe