Déficit comercial y moneda fiduciaria

Por Robert P. Murphy. (Publicado el 8 de marzo de 2010)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/4130.

                         

Hay una relación entre moneda fiduciaria y déficit comercial y muchos cínicos han argumentado que la situación del dólar de EEUU como moneda de reserva global permitió a los estadounidenses consumir más de lo que producían durante décadas. Sin embargo este  argumento del “déficit sin lágrimas” se ha exagerado a veces. Para tener una mejor comprensión tanto de la teoría monetaria como de comercio internacional, es útil investigar más cuidadosamente el asunto.

¿La moneda fiduciaria causa déficit comercial?

En su libro, The Creature from Jekyll Island, G. Edward Griffin sospecha correctamente del déficit comercial estadounidense y del papel especial del dólar de EEUU en el mundo desde la Segunda Guerra Mundial. Explica que

“Cuando el dólar se desligó completamente del oro en 1971, dejó de ser la divisa oficial mundial del FMI y finalmente tuvo que competir con otras divisas. (…) Desde entonces, su valor se ha ido descontando progresivamente. Sin embargo sigue siendo el medio de intercambio preferido. Asimismo, EEUU era uno de los lugares más seguros del mundo para invertir dinero. Pero, para hacerlo, primero había que convertir la divisa local en dólares. Estos hechos daban al dólar de EEUU un mayor valor en los mercados internacionales del que le hubiera correspondido. Así que, a pesar del hecho de que la Reserva Federal estaba creando enormes cantidades de dinero durante este tiempo, la demanda de éste por extranjeros no parecía tener límites. La consecuencia es Estados Unidos ha continuado financiando su déficit comercial con dinero fiduciario (falsificando, por decirlo así), una proeza que ninguna otra nación en el mundo podría esperar lograr” (p. 93).

Griffin explica a continuación los beneficios de este estado de cosas para los estadounidenses. Después de todo, no es demasiado mezquino importar automóviles, ropa y electrónica a cambio de pedazos de papel verde. Aún así, no todo es dicha:

“Sin embargo, hay un lado oscuro en el intercambio. Mientras el dólar permanezca en alta estima como divisa, Estados Unidos puede gastar más de lo que ingresa. Pero cuando llegue el día (que sin duda llegará) en que el dólar se tambalee y los extranjeros ya no lo quieran, se acabará la buena vida. Cuando eso ocurra, cientos de miles de millones de dólares que ahora se encuentran en el extranjero regresarán rápidamente a nuestras fronteras pues toda la gente del mundo intentará convertirlos en aún más propiedades inmobiliarias, fábricas y productos tangibles. (…) Como esta inundación de dólares aumentará los precios, finalmente experimentaremos la inflación [de precios] que debería haberse producido en años anteriores” (p. 94, en cursivas en el original).

Hasta aquí, estoy bastante de acuerdo con Griffin. Pero luego se excede, o eso parece, al concluir,

“Los pollos vendrán a casa a posarse. Pero, cuando lo hagan, no será a causa del déficit comercial. Será porque seremos capaces de financiar el déficit comercial con dinero fiduciario creado por la Reserva Federal. Si no fuera por eso, el déficit comercial no podría haberse producido” (p. 94, en cursivas en el original).

No está claro si Griffin piensa que el déficit comercial habría sido literalmente cero si Estados Unidos hubiera utilizado el oro como moneda a la largo del siglo XX o (más probablemente) que Griffin quiera simplemente decir que en la práctica el déficit comercial habría sido mucho menor.

Independientemente de la postura particular de Griffin hay definitivamente algunos miembros de la comunidad de dinero sólido que creen que el déficit comercial sería literalmente imposible si todos los países siguieran el patrón oro. Eso es incorrecto, como explicaré en la siguiente sección. Después conciliaré mi propia demostración con la bastante válida relación de Griffin del dólar EEUU con el insostenible déficit comercial estadounidense.

El oro no impide el déficit comercial

Un forma rápida de ver un rompecabezas en el análisis anterior de Griffin es que las razones del atractivo del dólar de EEUU sólo se verían mejoradas por un retorno al oro. Griffin dice que los extranjeros siguen estimando al dólar por encima de otras divisas y que EEUU era el lugar más seguro para invertir dinero. Si el Tesoro o la Fed anunciaran de forma creíble que desde entonces el dólar sería de nuevo redimible por una cantidad fija de oro, sin duda los inversores volverían a él, incluso en mayor medida. Sería mucho más seguro comprar un bono del estado o incluso de una empresa emitido en Estados Unidos al saber que el patrón oro restringiría una posterior creación de dólares.

Cuando los economistas calculan el balance comercial (o más apropiadamente el balance por cuenta corriente), no incluyen la venta de activos financieros. Así que si inversores foráneos quieren gastar más (una vez que convertimos al común denominador) en activos estadounidenses de lo que los inversores de EEUU en activos foráneos, el balance comercial es negativo. El exceso de la cuenta de capital se contrapesa con un déficit por cuenta corriente.

Por ejemplo, supongamos que los estadounidenses compran 9,5 billones de dólares en acciones, bonos y otros activos financieros fuera de nuestro país, mientras que los no estadounidenses adquieren la propiedad de 10 billones en acciones, bonos y otros activos financieros dentro de nuestro país. Esto significa que los extranjeros han ganado en neto 500 mil millones de riqueza estadounidense. Sin duda los extranjeros han de hacer algo a cambio y por supuesto lo hacen: envían a los estadounidenses automóviles, televisores, iPods, etc. por valor de 500 mil millones de dólares.

Ligando el dólar al oro o, mejor aún, aboliendo completamente la implicación del gobierno en la moneda y la banca, haría de los Estados Unidos un imán aún más fuerte para la inversión extranjera. Es posible que el tamaño absoluto del déficit comercial caiga (como explicaremos en la próxima sección), pero no desaparecería.

De hecho, si el gobierno de EEUU no sólo volviera el dólar al oro, sino además eliminara el IRS [Hacienda] y recortara su presupuesto es posible que el déficit comercial de EEUU de multiplicara. Esto tendría perfecto sentido, pues el capital de todo el mundo afluiría al nuevo refugio donde sus rendimientos (después de impuestos) serían mucho mayores.

En este escenario los extraterrestres verían tractores, computadoras, piezas mecánicas, bulldozers y petróleo fluyendo desde todos los rincones de la tierra a Estados Unidos. Si esos extraterrestres entendieran la contabilidad comercial, considerarían esta masiva entrada neta de bienes como un déficit comercial sin precedentes. Pero por supuesto esto es lo que debería ocurrir si los Estados Unidos (o cualquier país) adoptara reformas de libre mercado y por tanto se convirtiera en un territorio mucho más amigable para la actividad económica.

Por qué Griffin básicamente tiene razón

Aunque algunas pocas frases podrían llevarnos a realizar conclusiones defectuosas, el análisis de Griffin es básicamente correcto. Todo lo que hemos hecho en la sección anterior ha sido demostrar que un gran déficit comercial puede ser consistente con una economía sana y productiva. Esto es muy diferente de decir que un déficit comercial es una prueba de un acuerdo sólido.

Concretamente, el problema se produce porque los extranjeros pueden invertir en “activos estadounidenses” para estimular tanto la producción como el consumo. Es cierto que, si el gobierno de EEUU implantara las reformas antes señaladas, los extranjeros invertirían fuertemente en la industria estadounidense. Las empresas emitirían nuevos bonos y acciones y con el influjo de los fondos podrían expandir rápidamente sus operaciones. En términos de bienes físicos veríamos equipamiento pesado y materias primas viniendo de otros países a los Estados Unidos y estas entradas de bienes de material constituirían una gran parte del creciente déficit comercial.

Por desgracia, hay otra posibilidad. Si la reserva Federal crea de la nada cientos de miles de millones de nuevos dólares y los “inversores” extranjeros son otros bancos centrales que engullen los dólares porque sus propias normas los tratan como reservas, entonces este aumento de la demanda extranjera de “activos estadounidenses” es de un carácter muy distinto.

En particular, los bajos tipos de interés de EEUU que acompañan esos borbotones de nuevos dólares animarían al consumo doméstico y desanimarían a los extranjeros del sector privado a invertir en Estados Unidos. El resto del mundo adquiriría activos estadounidenses, es cierto, pero estarían mucho más inclinados hacia la deuda (en lugar de hacia los títulos de las compañías con potencial). Los bienes físicos que entrarían en Estados Unidos serían bienes de consumo como televisores e iPods.

Griffin tiene toda la razón en que este tipo de aumento del déficit comercial es realmente insostenible. Al contrario que la importación de tractores y petróleo, el influjo de la electrónica de consumo no permite a la economía de EEUU producir más en el futuro.

El aumento de la demanda extranjera de rentas de EUU no es por tanto una porción constante o menguante de la creciente tarta estadounidense, sino más bien una porción creciente de una tarta constante. Puede ser sostenible para que la cantidad absoluta de dólares de los bonos de las empresas de EEUU aumente con el tiempo, siempre que los ingresos y ganancias aumenten proporcionalmente. Pero no es sostenible si los hogares y el gobierno experimentan una relación creciente de deuda respecto a ingresos.

Conclusión

Hay una conexión definida entre moneda fiduciaria y déficit comercial. Los críticos de la Reserva Federal tienen razón en echarle la culpa por distorsionar los flujos comerciales y poner a la economía de EEUU en situación para un crash inflacionario. Sin embargo un déficit comercial no e spor sí mismo una señal de una mala economía. De hecho el déficit comercial podría aflorar si alguna vez los EEUU vuelven al patrón oro, aunque sería debido a un flujo neto de entrada productivo de bienes de producción.

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Robert Murphy, investigador adjunto del Mises Institute y miembro de la facultad de la Universidad Mises, gestiona el blog Free Advice y es autor de The Politically Incorrect Guide to Capitalism, Study Guide to Man, Economy, and State with Power and Market, Human Action Study Guide y The Politically Incorrect Guide to the Great Depression and the New Deal.

Published Mon, Mar 8 2010 11:44 PM by euribe