Por Gary Galles. (Publicado el 14 de noviembre de 2011)
Traducido del inglés. El artículo
original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/5799.
El recién publicado informe de la
Oficina del Presupuesto del Congreso Trends
in the Distribution of Household Income Between 1979 and 2007 indicaba una
creciente concentración de rentas en ese periodo, que iba de un crecimiento del
275% del 1% superior de familias y un 65% de crecimiento del resto del 20%
superior a un crecimiento del 18% para el 20% inferior de rentas familiares.
Los liberales de izquierdas
instantáneamente utilizaron este informe de la CBO para repetir su mantra de
“los ricos son cada vez más ricos a costa de todos los demás”. El representante
demócrata por Michigan, Sander Levin, lo llamó “solo la última evidencia del
alarmante aumento en la desigualdad de rentas en Estados Unidos” y Eugene
Robinson, del Washington Post,
calificaba al resultado: “una nación crudamente dividida entre los que tienen y
los que no tienen”.
Algo evidente es si un año en medio
de una burbuja inmobiliaria y un auge bursátil ofrece información válida acerca
de la desigualdad en el actual y muy distinto mundo tras la burbuja.
Por desgracia, hay asimismo un
problema mucho mayor. El informe de la CBO no puede apoyar esas conclusiones.
Como explica Thomas
Sowell:
Aunque dichas explicaciones se
expresan en términos de personas, la evidencia empírica real citada ha sido
aproximadamente lo que ha venido ocurriendo a lo largo del tiempo a seres
humanos de carne y hueso, la mayoría de los cuales de mueven de una categoría a otra a lo largo del tiempo.
En otras palabras, la creciente retórica
de la lucha de clases por la desigualdad entre ricos y pobres (por ejemplo, la
imaginería de Ocupa Wall Street del 1% frente al 99%) iguala falsamente a
individuos con categorías estadísticas, aunque se comporten de formas muy
diferentes.
Tal vez en rechazo más claro a la
creciente interpretación de la desigualdad de clases esté en un estudio del
Tesoro de 2007 titulado Income Mobility
in the U.S. from 1996 to 2005 [Movilidad
de rentas en EEUU de 1996 a 2005]. Siguiendo datos individuales de devoluciones
fiscales durante un periodo en que las categorías estadísticas mostraban una
creciente concentración de rentas en lo alto, llegaba a resultados muy
diferentes.
El Tesoro encontraba que los que
tenían las rentas más altas en 1996 (el 1/100 más alto del 1%) tenían la mitad
de rentas en 2005 (engañados por el uso de clases estadísticas, porque esas
disminuciones echan a la gente de la categoría superior). Esto difícilmente
muestra una clase de ricos haciéndose cada vez más pobres a costa de otras
clases.
Otras categorías de renta revelaban
cosas similares. De 1996 a 2005, las rentas de los que estaban originalmente en
el 1% y el 5% más alto cayeron; las rentas de los que estaban originalmente en
el 20% superior aumentaron un 10%, pero los que estaban originalmente en el 20%
inferior mostraron un aumento del 91% en su renta (engañados por el uso de
clases estadísticas, porque dichos aumentos trasladan a la gente fuera del 20%
inferior).
Un estudio del Tesoro de 2003 de
las 400 personas con más ingresos de 1992 a 2000 encontró una movilidad
individual similar entre categorías de renta, incluyendo a “los ricos”
moviéndose hacia abajo (cayendo así del top 400), en lugar de formar una clase
superior permanente. A lo largo de esos años, miles de personas distintas
entraron en el top 400, estando solo uno de cada siete en esa categoría más de
dos veces y menos de uno de cada cuatro más de una vez.
Estudios anteriores también
descubrieron una gran cantidad de movilidad de rentas. W. Michael Cox y Richard
Alm descubrieron que entre 1975 y 1991, solo el 5% de los que tenían rentas
originalmente en el 20% inferior seguían allí al final del periodo. Por el
contrario, el mismo grupo era más de 15 veces probable que hubiera estado en el
40% superior al menos una vez y casi 6 veces más probable que haya estado en el
20% superior al menos una vez.
La interpretación de la izquierda
del último estudio de la CBO es poco más que una repetición literal de lo que
han venido repitiendo durante años. Si consideramos a la gente concreta en
lugar de a las categorías estadísticas, debemos rechazar la conclusión
izquierdista de que los ricos están despojando cada vez más al resto, así como
la necesidad implícita de cada vez más redistribución pública. ¿Por qué siguen
ignorando esa evidencia tan relevante? Porque la representación falsa les
permite vender su línea de argumentación preferida más eficazmente,
permitiéndoles obtener más cargos electivos y poder.
Gary M. Galles es profesor de economía en la Universidad de
Pepperdine.