Por Toby Baxendale. (Publicado el 1
de septiembre de 2011)
Traducido del inglés. El artículo
original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/5564.
[Prólogo a Prices
and Production]
Apoyo completamente y con gran
placer la reproducción de estas obras. Felicito a Lew Rockwell y su equipo por
tener la previsión de hacer esto en honor de Hayek, uno de los economistas más
importantes del pasado siglo.
Un viejo soldado polaco que se
había establecido en Londres tras la Segunda Guerra Mundial me expuso las
enseñanzas de Hayek cuando yo tenía dieciséis años. Había luchado contra la
maquinaria nazi como miembro de la Fuerza Real Aérea. Una fuerza totalitaria
igualmente desagradable ocupó a continuación su país: los comunistas
estalinistas. Tras la guerra, se estableció en mi barrio y empecé a hablar con
él. Fue firme en que leyera a Hayek, ya que éste podía mostrarme todo lo que
estaba mal en el totalitarismo. El libro que me ofreció fue Camino de servidumbre. Lo hice. Dedico
esta reproducción a toda esa gente que ha sufrido una dureza inconcebible bajo
distintos regímenes totalitarios.
Poniendo mis expectativas en la London
School of Economics, donde Hayek había enseñado durante más de veinte años
desde la década de 1930 a la de 1950, como lugar para estudiar, para mi
contento, pudimos estudiar, como parte de nuestro curso de teoría política, The Constitution of Liberty. Aunque
Hayek había enseñado en la LSE en el departamento de economía, no se enseñaba
ninguna de sus obras económicas. De hecho, yo ignoraba completamente hasta los
veintitantos (es decir, tras la universidad) sus obras económica, que no hace
falta decir que fueron las citadas al otorgarle su premio Nobel. Además, fue
Hayek el que me llevó a las obras de Ludwig von Mises, de quien estoy seguro de
que no habría sabido nada en otro caso.
Igual que mi amigo polaco suscitó mi
interés social y político por Hayek, espero que este libro pueda hacer lo mismo
para otros respecto de su obra económica. Este libro intenta revitalizar la
contribución de Hayek al estudio de las fluctuaciones económicas (llamadas más
comúnmente ciclos económicos) y la teoría monetaria. Hakek mostraba una actitud
empresarial y empírica hacia su obra. Igual que su obra social, política y
legal, es rica en advertencias acerca de la demasiada intervención pública
bienintencionada, lo mismo pasa con sus obras económicas olvidadas.
Después de su periodo en el
Instituto para la Investigación del Ciclo Económico en Viena, financió su
propio viaje a Estados Unidos para entrevistarse con economistas y desarrollar
su obra. Hayek entendía la importancia de la verificación estadística pero
también estaba comprometido con tener una teoría correcta en lugar de contar
con lo empírico para generar su resultado total. Su legado debería ser
complementar cuestiones teóricas con los duros hechos y estos ensayos contienen
ricas vías a seguir.
Un área concreta sobre la que me
gustaría llamar la atención son sus obras sobre el ciclo económico aquí
contenidas, que fueron obras que derivaron del trabajo inicial de Mises sobre
el tema en 1912 y que se conoce ahora como la teoría austriaca del ciclo
económico. La mayoría de los economistas contemporáneos han desestimado este
trabajo por no estar de acuerdo con los hechos observables y por tanto no ser
digno de ser enseñado; tal vez de ahí el porqué nunca vi ni oí nada acerca de sus enseñanzas como estudiante
universitario.
En resumen, Hakey sostiene que una
manipulación artificial de los tipos de interés por parte del gobierno crea una
subvención crediticia que hace que los empresarios desarrollen proyectos que
hasta entonces eran marginales. En realidad, los consumidores no quieren los
bienes de estos proyectos, así que hay una mala asignación (mala inversión) de recursos. Una lectura
cuidadosa de estos primeros ensayos de Hayek anticipa el debate moderno sobre
expectativas racionales y demuestra que la serie de errores puede evitarse con
su inquebrantable compromiso con el individualismo metodológico. Los
empresarios no son ni lemmings ni ordenadores porque son heterogéneos.
Si extendemos la suposición de
heterogeneidad del capital a los empresarios, la pregunta es ¿qué tipo de empresario crea la actividad
cíclica del interés? La teoría económica estándar sugiere que es el empresario marginal el que mueve el mercado y Hayek
nos apunta una dirección en la que pocos estudiosos han reparado. Me parecería
muy valioso someter este punto a evidencia empírica, ver quiénes son estos
empresarios marginales (los que están expuestos cuando la subvención del
crédito se elimina en una contracción monetaria) y las condiciones de su
entrada y salida. Tal vez el riesgo moral no sea el mayor problema creado por
el crédito subvencionado y los efectos de la selección negativa creen
ineficiencias aun mayores.
Hayek destacaba el papel de los
movimientos de los precios relativos y centraba la atención en el tipo de
interés. Pero también ofrecía una crítica detallada y experta del uso de
variables agregadas abstractas. Esto representa una tentación para los teóricos
de sobrevalorar los cambios en los tipos de interés, a pesar del hecho de que
solo afectan al riesgo de empresas muy apalancadas. En muchos casos, el volumen
del crédito, la cruda creación de dinero por el banco central, parece una
variable más realista que el tipo de interés.
La posición de Hayek en la facultad
de la LSE (1931-1950) no solo aumentó el prestigio de la Escuela Austriaca sino
asimismo elevó la teoría del capital a uno de los asuntos económicos clave, al
destacar (y traducir) las ideas clave suecas y austriacas a la ortodoxia
angloparlante. Durante este periodo, la LSE fue la frontera de la tradición
continental y Hayek, Keynes, Robinson, Sraffa, Shackle, Robbins y otros estaban
en la cumbre de su disciplina. El libro nos recuerda un tiempo en que la teoría
austriaca estaba en lo alto de la mesa de debate y nos indica la forma de
volver allí.
Hayek escribía dentro de una
tradición en la que los economistas eran conscientes de la relevancia práctica
de su trabajo. Es verdad que Hayek utilizaba grandes experimentos de
pensamiento y abstracciones, pero su obra teórica siempre mostró comprender el
mundo real. Desde entonces se ha producido una divergencia entre lo académico
autorreferente y una generación de consultores de negocio a los que les falta
el rigor de la teoría del precio. Estoy seguro de que una revalorización de
gente como Hayek es de una importancia fundamental para cualquier joven
economista que busque unir estas dos esferas y volver a una ciencia del
comercio.
De hecho el problema crítico de
cómo se coordinan los individuos es el hilo que discurre a lo largo de toda la
obra de Hayek y el aspecto monetario retorna con su tardía atención a la
nacionalización del dinero. En estas obras vemos a Hayek como teórico del
precio y como facilitador de investigación económica. Como empresario
identifico ideas profundas en toda la obra de Hayek, pero también bastantes
puntos que han de ser expandidos y verificados. Este libro no debería
considerarse un ejemplo de conservación, sino un motor de descubrimientos.
Toby Baxendale es presidente del Cobden Centre de Reino Unido, un think
tank que busca promover el progreso social a través del dinero honrado, el
libre comercio y la paz.